Entrar Via

UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 556

PELEAR POR TI. CAPÍTULO 14. Una mujer inteligente

Cualquiera habría dicho que solo era un auto deportivo, pero Kyle podía jurar que en aquel momento ese McLaren era una extensión de su alma. Mientras pisaba a fondo el acelerador, su mente solo iba en la estupidez que había soltado delante de todos.

El problema era que no lo habían educado para callarse las verdades… ni para tener mucho tacto tampoco, eso tenía que reconocerlo, así que su hermana muchas veces tenía razón en eso de que cuando se enojaba no pensaba mucho; solo soltaba lo primero que tenía en la cabeza.

Sus ojos repasaron con insistencia el panorama, pero no vio aquel auto por ningún lado.

—¡Maldición! Salió solo unos pocos minutos antes que yo. ¡¿Qué tan rápido tiene que estar conduciendo?! —gruñó con impotencia y apretó uno de los botones del tablero para conectar aquella llamada.

Caleb no tardó mucho en responderle y solo un segundo después Kyle se lo comía a preguntas.

—¿Ya la encontraste? ¿Dónde está? ¿Me falta mucho para llegar a ella? —Del otro lado se hizo un silencio incómodo seguido de una risa—. ¡Tío!

“¡Ya va, ya va, perdón, no creí que fuera en serio…!”

—¡¿No creíste…?! —Kyle estaba que se ahogaba en impotencia mientras escuchaba aquello—. ¡Que la rastrees ya, maldit@ esa! ¡Encuentra a esa mujer o te juro que le dijo a la tuya lo que hiciste en el último viaje a Inglaterra!

El silencio fue cortado por un jadeo ahogado, tres imprecaciones y un hombre lanzándose de una silla y corriendo hacia su computadora.

“¡Que te dije que ya va, demonio! A ver Adriana Keller… Adriana Keller… tiene registrado un Bugatti Mistral color plata, Placa AKB—569—097, ya estoy accediendo al GPS… un segundo…”

Y en efecto un segundo después Kyle pisó el freno a fondo.

“Pues ya la dejaste atrás”, le dijo su tío y él sintió que el corazón le subía a la garganta.

No la había visto, y aquel camino estaba lleno de curvas y barrancos, así que dejarla atrás solo podía significar un accidente.

—No me jodas, Caleb, ¿atrás dónde?

“En Brissago, se desvió hacia el pueblito”.

—Bien guíame.

Kyle dio la vuelta al coche con un movimiento seguro de la muñeca y solo unos pocos minutos después entraba en pueblito de Brisaggo y localizaba aquel hermoso hotel frente al lago. Respiró más tranquilo cuando vio el Bugatti estacionado allí, y estaba a punto de decirse que ella estaba bien así que su misión estaba cumplida, cuando la vio pasar, descalza sobre la hierba llena de rocío de la madrugada, con el mismo vestido coqueto y sexy… y una botella de champaña en la mano solo para ella.

—¡Joder, si es que yo me las busco solo! —gruñó bajándose del auto y siguiéndola hasta el muelle.

Kyle respiró profundo, pero aun así volvió a su auto rezongando. Nadie en la casona dijo ni una palabra, nadie se le acercó, y casi estuvieron a punto de pasarle el desayuno por debajo de la puerta para no tener que lidiar con el monstruo.

Sin embargo aquella fea noche de poco sueño terminó en el mismo momento en que su tío entró a su habitación.

—¡Levántate, demonio, levántate! —le gritó y Kyle conocía lo suficiente aquel tono como para saber que algo muy malo estaba pasando.

Se lanzó de la cama buscando a tientas un pantalón y para cuando se giró ya su tío le estaba mostrando una tableta.

—¡Esto no te va a gustar, esto no te va a gustar nada! —avisó y Kyle lo miró aturdido.

—¿Qué diablos está pasando? —gruñó.

—Bueno… pues pensé que después de lo de anoche quizás querrías saber un poco más sobre tu chica, así que estuve conectándome… ya sabes, a todo lo suyo. ¡Y acaba de saltar una alarma! —sentenció Caleb—. Acaba de saltar una alarma de seguridad en un departamento que tiene en Lucerna. Duró poco, porque metieron un código válido, pero no creo que este tipo quiera nada bueno.

Kyle frunció el ceño y le arrebató la Tablet de las manos, reconociendo al instante al idiota del club en las cámaras de seguridad.

—¡Maldición! —espetó marcando su número—. ¡Responde, Adriana… vamos responde!

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD