PELEAR POR TI. CAPÍTULO 26. Las exigencias de un Rey
Podía ser un reto, una amenaza o una invitación, pero la verdad era que con el calor que desprendían cuando estaban juntos, Adriana lo veía como todo a la vez.
Se echó atrás despacio para salir del círculo de sus brazos, y lo miró a los ojos con una sonrisa pensativa.
—Bueno, después del espectáculo dolido que le mostraste a mi padre, estoy bastante segura de que tendremos tiempo para todo —aseguró y tomó su teléfono para llamar a su padre.
Unos minutos después la agresión estaba denunciada en la policía, con pruebas incluidas, y Adriana tomaba los documentos del contrato para mostrárselos a Kyle.
—El formulario es básico, pero tuve que cambiar algunas cláusulas, teniendo en cuenta que tu deporte es… de riesgo —dijo ella.
—Ilegal.
—Da lo mismo. —Adriana se encogió de hombros—. Quiero asegurarme de que llegamos al público correcto. La pelea en sí no es ilegal, cualquiera tiene derecho a poner un ring en su patio trasero y caerse a golpes con otra persona mientras sea consensuado.
—Lo ilegal son las apuestas… —comprendió Kyle—. Pero adivino, ese es un secreto a voces que no nos molestaremos en ocultar.
—¡Exacto! —Adriana se sentó de nuevo en el sofá y él se giró en su dirección, apoyando el brazo en el respaldo del mueble y mirándola con atención porque si antes le había parecido sexy cuando trabajaba, ahora se lo parecía muchísimo más—. Tú eres un peleador, y la realidad es que la gente puede apostar hasta en los partidos de futbol de sus hijos, tú no eres responsable de los hábitos inmorales de otras personas.
—Esas personas serían mi familia —se rio él y Adriana levantó una ceja coqueta.
—Increíblemente, tu familia me gusta más que tú —murmuró pensativa y él tomó aquellos papeles, leyéndolos para evitar saltarle encima, porque eso significaba que le gustaba algo.
¡Eso era lo que significaba, ¿no?!
Finalmente suspiró cuando escuchó el timbre de la puerta y recogió personalmente la comida. Se sentaron en la barra de la cocina sin ningún protocolo y Kyle puso los documentos entre ellos.
—Bien, vamos a negociar —declaró abriendo un par de cervezas que él mismo había metido en su nevera sin que ella ni se enterara.
—La representación de un deportista normal es del diez por ciento, a ti te cobraré quince, ya sabes… por el alto riesgo —sentenció Adriana.
—Te pago veinticinco —replicó él y la muchacha casi escupió la cerveza.
—¡¿El qué…?! ¡¿Estás loco?! ¡Estoy negociando a mi favor! ¡Quedarme con el quince por ciento de tu dinero ya es una desventaja para ti! ¿¡Y quieres darme el veinticinco?!
Él sonrió un poco de medio lado con aquel gesto que siempre la hacía sospechar.
—¿Y cuál es la trampa, Rey? —lo increpó y Kyle se encogió de hombros.
—¡Tú solo imagínate cuánto dinero te podría hacer ganar! Dice tu padre que quieres la presidencia de la empresa, así que yo soy tu activo más valioso en este momento —sentenció—. Y no solo es lo que ganes por mí, sino todos los demás peleadores que puedo conseguirte. Bastará que sepan dónde estoy y todos correrán como moscas a suplicarte que también los representes.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....