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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 607

PELEAR POR TI. CAPÍTULO 65. Tienes que estar lista

No había un solo ruido afuera, o movimiento. Las barras de luz química no duraban mucho, y Adriana las usaba solo cuando no tenía otra opción. Sabía que las paredes de aquel lugar estaban acolchadas, pero no estaba segura de que fuera para no dejar salir el ruido o para que ella no se lastimara a sí misma.

Había recorrido aquel lugar con una de las pequeñas barras, pero por más que lo había intentado, no había hallado la forma de arrancar aquel recubrimiento.

Estaba más que segura de que un tipo como Vance, capaz de sorprender a Kyle y a su familia, tampoco la pondría en un lugar concurrido a riesgo de que pudieran rescatarla, así que llorar o gritar no valía la pena.

Eventualmente terminó agotándose y se dejó caer en una de las esquinas, acurrucándose para mantener el calor porque las temperaturas iban bajando y el frío se le colaba en los huesos. No tenía más que agua para beber y poca, nada de comida, así que su única esperanza estaba en que Kyle pudiera encontrarla rápido.

Una parte de su cerebro estaba tan agotada y abrumada que se dormía por momentos, pero no llegaba al sueño profundo, sino que se atontaba en un duermevela desesperado, sin llegar a descansar. Y en cierto punto ese sueño agotador era lo único que lograba distraerla del hambre que sentía.

No sabía cuánto tiempo había pasado, solo que ya no sabía si el dolor en su cabeza era por tener las mandíbulas apretadas o por el hambre.

—Cálmate. Cálmate Adriana… tienes que ser fuerte. Tienes que estar lista para cuando la puerta se abra… tienes que estar lista.

Por su cabeza pasaron todas las cosas que Kyle había enseñado. No había estado preparada antes, pero ahora lo estaría. No había logrado defenderse antes, pero ahora se defendería.

Y no tenía ni idea de que mientras ella cavilaba en medio de aquel dolor sordo en el medio de su cuerpo, seis lanchas rápidas llenas de hombres al servicio de Kyle estaban llegando.

Aquel barco era inmenso. Cuatrocientos metros de eslora y miles de contenedores dentro.

Kyle sintió que el corazón le palpitaba con demasiada fuerza cuando se dio cuenta de que Adriana estaba en uno de ellos, y solo rogaba a Dios que aquella gente no tuviera el manifiesto del barco desorganizado, o si no aquello sería desesperarse hasta el infinito.

La Guardia Costera de Portugal fue la primera en comunicarse con el carguero, y poco después los dejaban subir a bordo. Una señal de Kyle bastó para que subieran a Vance Burgges detrás de ellos, y teniendo en cuenta la situación a nadie se le ocurrió preguntar por qué llevaban a un hombre que parecía medio drogado y con la boca cubierta con una cinta adhesiva.

—Caballeros. ¿En qué puedo ayudarlos? —se acercó el capitán con el ceño preocupado, porque la piratería era más común en alta mar de lo que la gente imaginaba, pero en cuanto se acercaron las autoridades portuguesas el hombre se relajó.

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