PELEAR POR TI. CAPÍTULO 64. El final del juego
Kyle respiró hondo viendo cómo el rostro de Vance Burgges se ponía lívido, y eso solo le confirmaba que lo que había pensado no estaba muy lejos de la realidad.
—La mandaste lejos en un maldito contenedor ¿verdad? —siseó con rabia sujetando la cara del hombre—. En este muelle solo salen cargueros y un tipo como tú… seguramente tienes contactos suficientes como para colar uno en uno de esos barcos, ¿no es así?
Durante un largo instante se miraron a los ojos y Vance gruñó con impotencia.
—¡No la vas a encontrar!
—¡Caleb! ¡Los cargueros! —demandó Kyle con desesperación, imaginando lo que sentiría Adriana estando sola y encerrada en la oscuridad de un contenedor.
—¡Lo tengo! Salieron dieciséis cargueros en las últimas veinticuatro horas —dijo acercándose a su sobrino—. Pero solo uno tiene un itinerario de viaje tan largo. El Emeril; va a Japón, salió hace dieciocho horas.
El peleador apretó los labios y esperó la mala noticia, porque todavía estaba viendo a los ojos de Vance Burgges y había demasiada confianza en ellos.
—Lleva diecisiete mil contenedores —dijo su tío y él entendió por qué el agente estaba tan seguro de que no lograrían encontrarla a tiempo.
—Necesito cinco minutos con él —dijo con tanta serenidad que hasta Vance frunció en ceño, pero ni uno solo de los Orlenko discutió aquella sentencia y cuando todos salieron Kyle arrastró una silla y se sentó frente Vance.
El hombre lo vio sacar un cuchillo de combate de su chaleco y su expresión cambió a esa que siempre estaba dispuesta a tolerar la tortura.
—No te confundas —murmuró Kyle por lo bajo mientras agarraba una pequeña toalla usada que había sobre una mesa.
Lo siguiente que Burgges sentía era la hoja de aquel cuchillo metiéndose en su boca y la forma violenta en que Kyle Orlenko agarraba su lengua con aquel trapo sucio, manteniéndola afuera violentamente mientras la parte serrada del cuchillo le rozaba la piel.
—Te lo voy a explicar una sola vez, porque creo que eres un hombre inteligente —siseó el peleador—. Esto no es tortura, solo estoy poniéndole fin al juego. Primero te voy a cortar la lengua, y sin ella tendrás cada vez menos posibilidades de decirme dónde está mi mujer. Luego, solo te quedan seis dedos sanos. Te romperé uno por minuto, y cuando tampoco puedas escribir, ya no podrás darme el número del contenedor, así que tampoco me servirás para nada.
Los ojos de Vance se abrieron desmesuradamente porque los del Kyle de repente habían perdido todo el brillo. Solo había una resolución oscura allí. Una resolución oscura y peligrosa, que estaba lejos de ser un alarde o una amenaza vacía.
—¡Mmmmmmmm!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....