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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 611

PELEAR POR TI. CAPÍTULO 69. Esto no será fácil

—Tenemos que atenderte a ti. ¡Adriana! ¡También tienen que atenderte a ti! ¡Reacciona! —La voz de su padre la sobresaltó, porque realmente ni siquiera sabía en qué momento había llegado junto a ella.

Por momentos su mente estaba en el avión, otras veces en Kyle, que hablaba bajo, como si delirara, y otras veces estaba en el tumulto de gente a su alrededor.

—Él… me salvó… —murmuró intentando decirle a su padre algo coherente, pero Zack solo palmeó el hombro de Aaron en un gesto de que podía irse con confianza porque él se haría cargo de su hija.

—Y lo están operando, va a estar bien —susurró Zack en su oído—. Te prometo que va a estar bien, pero tienes que dejar que te atiendan, hija, vamos.

En el mismo momento en que habían pisado suelo inglés Aaron Orlenko lo había llamado y Zack había ido a esperar a su hija a uno de los hospitales especializados de Londres. No le había creído mucho eso de que Adriana estaba bien, pero la verdad era que tampoco le había sorprendido que la persona que entrara en una camilla y en mal estado fuera Kyle.

—Bueno, ya está demostrado —murmuró Andrea con preocupación—. El chico literalmente se dejaría matar por ella. Sabes que vamos a ser nosotros los que tendremos que comprarle el anillo ¿verdad?

Zack suspiró con alivio porque a pesar de todo Adriana estaba bien.

—Sí, y uno caro, no te pongas tacaña, Pastelito —sonrió en su dirección y dejó a su hija en sus manos.

Andrea se ocupó de ayudarla a bañarse y estuvo junto a ella todo el tiempo en que los médicos la revisaron, pero apenas le dieron el visto bueno de que su salud no corría peligro, no hubo poder humano que hiciera a Adriana acostarse en una cama.

—Tengo que estar ahí…. Tengo que estar ahí cuando salga… —murmuró aturdida y a sus padres no les quedó más remedio que acompañarla a aquella sala de espera.

Tres horas después y sabiendo que faltaba aún otras nueve para que la operación de Kyle terminara, uno de los médicos recibió una amable recomendación de parte de la abuela de Kyle, y como las órdenes de la mariposa no se discutían, el siguiente vaso de agua de Adriana llegó con la dosis justa de calmantes para ponerla a dormir.

—Gracias —le dijo Zack mientras la mujer le sonreía con confianza.

—Es mejor así —respondió Nina—. Si de verdad quiere ayudarlo va a tener que ser fuerte, porque lo que viene no es sencillo.

Y no, ciertamente no lo era, Adriana lo supo cuando despertó casi ocho horas después y a él todavía no lo habían sacado del quirófano.

—Eso quiere decir que todo va bien… o al menos mejor de lo que esperamos —la tranquilizó Víctor, sentándose junto a ella—. Si no hubieran podido ponerle de nuevo las placas base, la operación habría terminado hace horas.

Y aunque Adriana quería aferrarse a aquella esperanza, la verdad era que la expresión del médico principal cuando salió no era precisamente de alivio.

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