PELEAR POR TI. CAPÍTULO 77. El primer y último hombre en pie
Alejandra Rivera era de una generación intermedia. Aaron Orlenko pasaba ya de los diecisiete cuando Sammy y el Diablo habían tenido a sus gemelos, así que su diferencia de edad con Kyle realmente era mínima, sin embargo no había criatura sobre la tierra que no le tuviera miedo a aquella chica.
Cualquiera pensaría que había sido Ángel, su gemelo, el que había heredado todas las dotes… violentas del Diablo, pero en realidad había sido Alejandra la que había seguido a Darío Rivera a la jaula y más allá, y aunque jamás se había dedicado a pelear, sí era la entrenadora más codiciada y temida en el mundo de las jaulas clandestinas.
Por eso Adriana no había dudado ni un solo momento en llamar a la mejor.
—¡¿Cómo pudiste hacerme esto!? ¡Tú no me amas! —suspiró Kyle con un puchero, pero Alejandra solo cruzó un brazo sobre sus hombros con gesto afable.
—¡No seas chilletas! —lo acusó poniendo delante de él un plato con un filete que parecía la vaca completa—. Desayuna, tenemos mucho que entrenar hoy.
Kyle no estaba acostumbrado a que su padre lo tratara con ligereza, pero el entusiasmo de Alejandra y del Diablo era definitivamente otra cosa. Le dolía hasta el infinito, pero ninguno de los dos les daba tregua, y lo único que calmaba aquella fatiga mezclada con desesperación de forzarse a sí mismo y a aquellas piernas lastimadas, era un jacuzzi de agua caliente donde Adriana lo metía al final de cada entrenamiento para que se relajara.
—Lo estás haciendo bien, muñeco. Te juro que lo estás haciendo muy bien —le decía abrazándolo dentro del agua mientras lo veía contener aquella angustia.
—Lo estoy haciendo por ti —susurraba él, pero sabía que por más mal que se sintiera, no podía detenerse.
Los días comenzaron feroces y agotadores, hasta que sentir el dolor en aquellas piernas se hizo algo agradablemente habitual para Kyle.
—¿Es extraño que me guste que me duela? —preguntó él un día sentándose en la entrada de la jaula.
—Es un instinto de conservación —replicó Alejandra retirándole las vendas de las manos—. El dolor nos dice que estamos vivos. En tu caso, el dolor te dice que estás sanando. Si no sintieras ningún dolor sería porque los nervios de tus piernas están destrozados, así que tu dolor es bueno. Disfrútalo, muchacho.
“¿Disfrútalo? ¡Disfrútalo! ¡Y luego dice que no es cruel!”, pensó Kyle viendo cómo la mujer salía del gimnasio para ir a preparar su entrenamiento del día siguiente.
Y mientras para él las semanas pasaban en medio de aquella vorágine de ejercicios, golpes y concentración, para Adriana se iban en animarlo, apoyarlo, y tener conversaciones secretas e interesantes con su tío Jhon.
—Lamento que todo esto haya pasado. Sé que fui yo el que puso a esa gente sobre aviso cuando saqué el expediente. ¡Fue una estupidez porque queríamos protegerte, pero…!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....