ROJO PROMESA. CAPÍTULO 1. ¿Qué tan grave?
DIEZ AÑOS DESPUÉS.
Mauro había cambiado de todo hacía diez años: de universidad, de amigos y de cualquier cosa que pudiera recordarle que su primer amor solo había sido una prostituta que un par de idiotas habían comprado para él.
Primero había sido Inglaterra, Cambridge, por supuesto. Luego un par de largas estadías en Italia y Francia, para luego poner su lugar de residencia definitivo en Lucerna, junto a sus abuelos.
Rara vez tenía que ir a Zúrich a ver a sus padres, pero estos habían tenido que mudarse allá en los últimos años y con la carga de trabajo que Loan Keller tenía, casi le había exigido a Mauro que fuera a pasarse su cumpleaños con él.
—¡Es que cada vez es más difícil verte! —gruñó su padre tratando de fingir molestia cuando lo que en realidad sentía era nostalgia—. ¡Nunca quieres venir!
—¡Y tú cada vez vas menos a Lucerna! —le reclamó Mauro.
—¡Pues eso es porque estoy asfixiado de trabajo, porque mi primogénito prefiere dirigir la empresa de su tío en lugar de dirigir la de su padre! —se quejó Loan con un puchero—. ¿Cuándo vas a venir a hacerte cargo de esto?
Mauro puso los ojos en blanco y negó. Había tenido aquella discusión con su padre muchas veces, pero era imposible mover la sede de la compañía de Zúrich, y Mauro prefería dirigir un supermercado que volver a esa ciudad a vivir de forma permanente.
—Pues si puedo dirigir desde Lucerna, no tengo problemas, pero yo aquí no vuelvo —suspiró él y su padre hizo un gesto de desesperación.
—¡¿Pero por qué no?! ¡De verdad no lo entiendo! ¡Estabas feliz aquí y luego un día recogiste tus cosas y tratas a esta ciudad como si tuviera una plaga! —protestó Loan—. Sabes bien que no puedo mover la sede… ¡es que no puedo mover los hospitales hijo! ¡¿Qué quieres que le haga?!
Mauro aun era muy chico cuando su madre le había pedido a su padre que construyera un hospital para deportistas de alto rendimiento, y Loan Keller habría hecho cualquier cosa por su pelirroja. Pero la verdad era que aquel hospital había tenido tanto éxito que había terminado convirtiéndose en el más importante del país y su padre había construido toda una compañía alrededor de eso.
Ahora tenía una docena de hospitales gigantescos que requerían mucha atención y que no eran usados solamente por los deportistas, sino por toda clase de altos dignatarios del gobierno o la industria.
—Bueno, puedes esperar a que mi hermana Odette quiera dirigir…
—¡Tu hermana es artista, su única dirección será hacia la quiebra! —exclamó Loan y Mauro ni siquiera mencionó a su hermano menor Sean, porque ese estaba en la etapa de juventud rebelde, desandando el mundo con sus greñas largas.
Estaba a punto de decirle que intercambiaran con Zack, y que su prima Adriana fuera a dirigir la cadena de hospitales, cuando uno de los teléfonos de su padre comenzó a sonar con insistencia.
—¡Maldición, el de los problemas! —gruñó Loan con preocupación, levantándose para responder la llamada, y Mauro vio cómo su rostro se ensombrecía.
Su padre tenía el teléfono familiar, el del trabajo y el de los casos graves, y por desgracia solo ese lo hacía dejar lo que estuviera haciendo y salir de la casa.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....