ROJO PROMESA. CAPÍTULO 2. Después de tanto tiempo…
Mudo. Consternado. Con el corazón pendiendo de un hilo que amenazaba con soltarse y dejarlo caer en trozos al suelo. Era extraño que después de tanto tiempo, después de una década de olvidarla, (porque el odio definitivamente era demasiado bueno para ella), que le anunciaran la muerte de Ainara Jáuregui tuviera ese efecto en él.
—¿Disculpe…? ¿Cómo… muriendo? —susurró con voz ahogada y el director del hospital le hizo una señal para que se alejaran de allí.
—La muchacha estuvo en un accidente de auto severo —le explicó—. Apenas pudieron sacarla y para ese momento la metieron a un quirófano de emergencia, tenía el hígado perforado y trataron de hacer lo mejor posible, le extirparon una parte, pero no se dieron cuenta de que seguía sangrando por dentro… es bastante común en lesiones del hígado porque es un órgano que tiene vasos sanguíneos de gran diámetro.
—OK, pero cuándo… ¿cuándo fue esto?
—Hace tres días. Recién se dieron cuenta hoy de la hemorragia y el Senador la trasladó aquí hasta sin su consentimiento, pero la verdad es que para cuando llegó a nosotros ya no…
Mauro sintió que temblaba ante aquellas palabras sin mencionar.
—¿Cuánto le queda? —preguntó.
—Horas. Si no consigue un hígado nuevo, le quedan horas. Y honestamente no alcanzaríamos ni a ponerla en la lista nacional de trasplantes para ese momento —declaró el director del hospital— Me temo que tu padre tendrá que darle la mala noticia al Senador Rosso, porque es obvio que tiene un gran interés en ella, pero no creo que sea posible que la muchacha sobreviva.
Mauro retrocedió tratado de no tambalearse, pero un minuto después tomó aquella tablilla de sus manos para ver el número de habitación en que la tenían y se dirigió hacia allí en el mayor silencio.
Un equipo médico de emergencia estaba en vigilancia junto a su cama, pero ella estaba completamente inconsciente.
Mauro sintió que su corazón latía lenta y pesadamente cuando distinguió su cara. A pesar de que habían pasado diez años no había cambiado mucho. Se veía más mayor, más mujer, pero la expresión preocupada de su rostro seguía siendo exactamente la misma. Jamás había podido entender por qué no había logrado borrarla a pesar de quererla tanto, pero ahora lo entendía: las mujeres como ella tenían demasiado equipaje como para ser felices.
Respiró hondo y se acercó a la cama, y durante un instante la odió a ella y se odió a sí mismo por haberla querido tanto. Ainara había sido su primer amor, y como tal había tenido el poder de levantarlo o destruirlo, y ella simplemente lo había destruido, porque Mauro Keller no necesitaba ser un licenciado en psicología para saber que después de ella no había dejado que ninguna mujer se le acercara.
La había amado tanto como podía amar un chico de dieciocho años. Y la había odiado con la misma intensidad. Y lo peor de todo era que después de tanto tiempo volver a verla hacía que todos esos sentimientos colisionaran de la peor forma dentro de él.
—No estoy listo para perderte todavía… —murmuró entre dientes de manera tan inconsciente que solo escuchándose se dio cuenta de lo que realmente estaba pensando.
Se dio la vuelta y se dirigió con paso rápido de vuelta al despacho del director, y bastó con que entrara para sobresaltar al hombre.
—Necesito su oficina y su computadora, de inmediato —ordenó con aquella voz que ya estaba acostumbrada a gobernar, así que un segundo después el director le daba toda la privacidad y Mauro dedicaba diez agónicos minutos a redactar aquel documento.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....