ROJO PROMESA. CAPÍTULO 17. Algo rojo
Era un doloroso ejercicio de memoria, pero Ainara no dudó en hacerlo porque sabía que no era la primera vez que Mauro mencionaba una página web de putas y el nombre de Red.
Tenía su cuerpo pegado al suyo, intentando escalar la respiración entrecortada de aquel clímax mientras él apoyaba la frente en la pared con un cansancio tan lleno de placer como de frustración.
—¿Cuánto cobraba? —preguntó despacio y él se echó atrás para mirarla a los ojos.
—¿Qué?
—Esa página de putas en la que dices que salía… y me llamaba Red… ¿cuánto cobraba? —insistió Ainara y el aire volvió a correr entre ellos mientras Mauro retrocedía y la dejaba apoyar los pies en el suelo nuevamente.
Ainara lo vio apretar los dientes con molestia mientras le daba la espalda y no se molestó en vestirse porque desnuda estaba más que cómoda delante de él.
—Me estás jodiendo, ¿verdad? —siseó Mauro entre dientes y ella negó.
—No. La verdad es que no creo que me estés mintiendo, estoy convencida de que me viste en una página de putas, solo quiero saber cómo llegaste a ella —replicó la muchacha—. ¿O me vas a decir que también te la enseñó Charmaine?
Mauro se giró con brusquedad.
—¡No trates de echarle la culpa porque ella no hizo esto! ¡Esto lo hiciste tú…! ¡Yo te vi! —siseó Mauro.
—Claro. Yo cuando acepté el dinero de Lugh y de Cassiel para acostarme contigo… cierto… y cuando acepté dinero de Rosso… —Mauro no lo sabía, pero cada engranaje en la mente de Ainara iba a toda velocidad mientras encajaba cada pieza en su lugar—. ¿Hay algo más que deba recordar? ¿Alguien más con quien me haya acostado? ¿Cassiel, quizás? Porque imagino que ya sabes que con Lugh sí me acosté.
El rostro de Mauro se convirtió en una máscara de rabia mientras recogía su camisa, pero era imposible luchar contra la frialdad en la expresión de Ainara.
—¡Eres una zorra! ¡No sé cómo pude olvidarlo en todos estos años, pero no voy a permitir que juegues conmigo! —gruñó.
—¡No, si es que no lo has olvidado! —sonrió Ainara con sorna—. Me lo repites muy a menudo, y precisamente porque soy una zorra es que pudiste comprarme. ¿No es así?
Él bufó con frustración y le dio la espalda.
—Mauro… —lo llamó ella antes de que saliera de la habitación—. No eres un mal hombre… y no eras un mal chico… —La voz de Ainara se hizo suave y triste, como si tuviera una comprensión trascendente de lo que estaba a punto de suceder entre ellos—. Solo… lo siento. Lo siento mucho por ti.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....