ROJO PROMESA. CAPÍTULO 34. Preguntas importantes
La definición de “mudo” era Jhon en ese momento, pero en la expresión de Mauro no había ni sorpresa, ni duda. Era más que evidente que lo mismo Ainara que la pequeña necesitaban protección, pero por más curiosidad que tuviera, él estaba seguro de que nada que saliera de la boca de aquella mujer podía hacerlo dudar.
Lo que más le dolía no era que hubiera tenido una hija con otro hombre, lo que más le dolía era que eso había sido su culpa, porque en sus manos había estado la posibilidad de vivir el amor más grande y más fuerte que un hombre podía tener y la había desperdiciado estúpidamente.
Así que ahora tenía dos opciones: podía negarse y dejar a Ainara y a June a su suerte, o podía pelear con todas sus fuerzas por esa oportunidad que había perdido, y que solo sabía Dios por qué, en su infinita misericordia, había vuelto a poner a su alcance.
—¿Cuánto demora preparar los papeles? —preguntó girándose hacia Jhon y Ainara abrió mucho los ojos como si no pudiera creer que aquella fuera su respuesta.
—¡¿Eh…?!
—Los míos están en orden —recordó él, como si pensara en voz alta—, pero quizás tienes que arreglar algo de los tuyos —murmuró volviéndose hacia ella—. ¿Tienes alguna documentación que poner en orden para poder casarnos? ¿Algún divorcio?
No lo creía probable pero debía asegurarse, y Ainara negó automáticamente.
—Bien, entonces, tío. ¿Me ayudas con esto? ¿Puede quedar hoy mismo? —increpó a Jhon y este frunció el ceño, no porque no estuviera de acuerdo sino porque estaba calculando todo lo que tenía que hacer.
—Mañana a primera hora. Déjame hacer algunas llamadas —respondió saliendo de la casa y Ainara se apoyó en un mueble, aturdida.
—Mauro… ¿Estás seguro? —balbuceó porque esperaba de él una negativa apenada que le permitiera salir de allí, pero nada más.
—¿Y por qué no iba a estarlo? —replicó él cerrando la puerta y acercándose a ella.
—¡Porque ni siquiera me has preguntado… nada! —exclamó Ainara—. ¡No sabes nada de June, de su padre o de… de nada, Mauro! ¡Y honestamente yo intento imaginar quién demonios puede estar detrás de todo esto pero… no lo sé! —La muchacha se llevó las dos manos a la cabeza porque no quería imaginar que de verdad el accidente que había tenido en realidad hubiera sido un atentado y que había gente allá afuera tratando de matarla.
Mauro respiró profundo y miró al techo, como si buscara las palabras correctas para no herirla, porque Dios era testigo de que eso era lo último que quería.
—¿El padre de June es un hombre peligroso? —preguntó aunque aquello honestamente lo tenía sin cuidado.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....