EN MI PRÓXIMA VIDA. CAPÍTULO 11. Era ella
Aquel sonido hizo que Peter levantara la cabeza de inmediato, palmeando apurado sobre una cadera de Kim para que despertara.
—¿Escuchas eso? ¿Puedes escuchar eso? —le preguntó con el corazón acelerado y en solo unos pocos segundos vio cómo ella reaccionaba, porque también había escuchado, perfectamente distinguible, el sonido de las hélices de un helicóptero.
Los dos se levantaron enseguida y se vistieron lo más rápido posible, mientras Peter peleaba por abrir la puerta, trepando sobre la pequeña montaña de nieve y saliendo para hacer señas al aparato.
Estaba seguro de que desde el mismo momento en que no se había presentado a las competiciones, su familia había comenzado a buscarlo, pero honestamente no había esperado que lo encontraran tan rápido y mucho menos allí. Sin embargo, los recursos de los Keller y de su nueva familia política no eran debatibles, así que allí estaba uno de sus primos, sacudiendo la mano como loco desde el helicóptero para hacerle saber que lo había visto.
—¡Kim, vamos, vamos, recoge lo que necesites, nos vamos! —le gritó y la muchacha solo alcanzó un abrigo grueso y su cámara.
Echó un poco de nieve sobre el fuego de la chimenea para pagarlo y miró alrededor, asegurándose de que no quedaba nada allí que pudiera poner en peligro a aquella cabaña que acababa de salvar dos vidas más.
Unos pocos minutos después el helicóptero hacía maniobras y lograba aterrizar en medio de un ruido insoportable en una pequeña explanada no muy lejos.
Intentar sacar la moto de nieve era imposible, así que Peter solo tomó la mano de Kim y empezaron a caminar entre la nieve blanda que había dejado la tormenta.
—Vamos a estar bien. ¿Ves? Ya nos encontraron, ya nos encontraron —le dijo con suavidad y una sonrisa que por desgracia ya no resolvía nada para ella.
Pasaron casi diez minutos de penosa travesía hasta que por fin llegaron al helicóptero, y Peter abrazó a su primo Mauro con un suspiro de alivio.
—¡Tu madre te va a matar! —le gritó Mauro por encima del ruido de las hélices—. ¡¿Estás seguro de que no quieres quedarte aquí al menos una semana más?! —añadió con sorna viendo la muchacha junto a él.
—Al mal paso mejor darle prisa —sentenció Peter con una sonrisa—. ¡Y conste que hablo de mi madre!
Porque dura, fría, y ferozmente prosaica, era indudable que Noemi Keller veía por los ojos de su hijo y lo adoraba.
Dos minutos después todos subieron a aquel helicóptero y despegaron, dirigiéndose al mismo hotel sede de los Juegos de Invierno, que por suerte venía con un par de helipuertos incorporados.
En todo el camino Peter vio a Kim sacar su cámara y con la poca batería que le quedaba tomar fotos lejanas del pico Skatgan, aunque ahora sin la urgencia del día que habían llegado, y con aquel dejo de tristeza en los ojos, como si no hubiera sido del todo malo haberse quedado estancados allí.
No se tocaron y apenas se miraron, y Mauro comprendió lo suficiente aquella incómoda interacción como para desaparecerse en el mismo momento en que el helicóptero tocó tierra.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....