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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 720

EN MI PRÓXIMA VIDA. CAPÍTULO 31. Un lugar llamado Desesperación

Si alguna vez, en algún instante por mínimo que fuera, Percival McKenneth había llegado a dudar de lo que aquel hombre sentía por Kim, la duda quedó disipada en un solo segundo, cuando lo vio tambalearse después de que aquellas palabras salieran de su boca.

—¿Tres...? ¿Cómo que tres meses...? ¿Qué quieres decir con tres...? —Peter sentía que no estaba hablando realmente, que sus labios se movían pero no salía nada, porque estaba bastante seguro de que no era capaz de oírse.

Una de sus manos fue atrás, como si estuviera tanteando el vacío tratando de encontrar algo en lo que apoyarse, pero antes de que aquella debilidad lo llevara al suelo, la mano segura de Percival McKenneth lo sostuvo, llevándolo contra una pared en la que Peter apoyó la espalda como si le costara respirar.

—Lo siento, pero puedo imaginar por qué no te lo dijo —murmuró Percy Mesándose los cabellos con un suspiro resignado—. A Kim no le gusta hablar de eso, de hecho, hace mucho tiempo que no hablábamos de eso, así que...

Peter lo miró con el corazón acelerado como si estuviera teniendo un ataque de pánico allí mismo.

—¡Explícamelo! ¡Explícame qué demonios tiene! —exclamó con tanta frustración que apenas podía controlarla—. ¡Dime qué tiene y cómo lo arreglamos, porque tiene que haber una solución, sé que tiene que haber una solución! ¡En esta maldit@ vida hay una solución para todo! —Y por más que Percival quisiera explicarle unas cuantas verdades, la realidad era que él ya había pasado por ese mismo sentimiento algunos años atrás, cuando Kim había recibido su primer diagnóstico.

—Si hubiera algo que se pudiera hacer, yo ya lo habría hecho, créeme. Probamos todos los tratamientos hasta que ya nada dio resultados. Creo que no te miento si digo que, si lograste conocerla, fue precisamente por todo lo que batallamos antes, pero en cierto punto los médicos se rindieron y nosotros también...

—¡Bueno, pues ustedes pueden rendirse todo lo que quieran, pero yo no! —gruñó por lo bajo, pero era evidente que el hombre frente a él estaba esperando esa respuesta.

—Escucha, sé que estás enamorado de ella... —murmuró con cansancio—. Y por más que me joda decirlo, hacía mucho tiempo que no veía una sonrisa en el rostro de Kim... Y la respuesta es sí, los estuve viendo en el evento cuando lo televisaron. Así que sé que ella también siente cosas por ti, pero eso no cambia el hecho de que tiene una enfermedad incurable, degenerativa, y que ni los mejores médicos del mundo esperan que viva más de tres meses.

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