PRINCESA... DE DÍA. CAPÍTULO 43. Una situación subestimada
La reacción fue instantánea, pero no lo suficientemente rápida. La consternación de Kolo duró solo un segundo, pero ni siquiera en sus peores pensamientos había podido imaginar que en medio de la mayor tranquilidad, Dandara había usado un mensaje privado de Tik Tok para darle la alerta al tercer depredador más peligroso en la selva de su vida; (porque el segundo no podía enterarse, y el primero estaba en aquel momento conduciendo un camión con cientos de kilos de droga y aunque ella misma no supiera cuánto, a ese era al que más debía tenerle miedo en aquel momento)
La puerta de la oficina se abrió con estrépito y Dandara se echó hacia atrás de inmediato, apoyando la espalda en el respaldo de la silla y usándola como palanca para tirar las piernas hacia adelante. La suela de sus botas impactaron contra el pecho de Kolo antes de que pudiera sacar la pistola, y el hombre cayó hacia atrás en medio de un estrépito de maldiciones y madera rota.
La mesa se hizo añicos bajo su cuerpo gordo y torpe, y antes de que pudiera defenderse tenía el cañón de un fusil de asalto contra su frente.
—No puedes decir que no te lo advertí —gruñó Dandara y le hizo un gesto a uno de los hombres del equipo de Billy, que lo levantó del suelo a trompicones y lo empujó para que se sentara en una silla.
—¿Dónde está Cameron? —preguntó su tío achicando los ojos y Dandara se cruzó de brazos porque sabía que no tenía disculpa.
—Repartiendo un camión de droga para salvarme el trasero, porque metí mis narices donde no debía y me pasé de confiada —replicó ella.
—A ti no te pasan esas cosas, yo te entrené mejor que eso —refunfuñó Billy.
—¡Ya lo sé, pero subestimé la inteligencia de este idiota! —exclamó ella acercándose a Kolo y señalándolo—. Creí que aceptaría el dinero sin poner problemas, ¡es que le habría pagado hasta el triple, pero ni siquiera me quiso escuchar! ¡Solo quería que Cameron repartiera la maldit@ droga para él!
Billy respiró profundo y se cruzó de brazos.
—Bueno, ni modo, ahora hay que arreglarlo —sentenció—. Tenemos un horno cerca, como a nueve millas, podemos deshacernos de él allí.
Dandara miró a Kolo, que miraba estupefacto a los seis hombres armados hasta los dientes que habían inutilizado a sus guardias e invadido su oficina. No había creído ni por un momento que la chiquilla representara una amenaza, y en ese momento estaba más que furioso, en especial consigo mismo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....