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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 774

PRINCESA... DE DÍA. CAPÍTULO 44. Puedes, claro que puedes

Cameron no era capaz de describir todo lo que estaba sintiendo en aquel momento. La mitad de él era pura frustración, y la otra era ansiedad y miedo, pero no por él, sino por Dandara, porque sabía que Kolo no era un tipo fácil, y que ella tenía desarrollados los instintos más peligrosos.

No había ido allí con la intención de aceptar ningún acuerdo que no fuera entregar dinero de regreso con intereses, pero todo eso había cambiado en el mismo momento en que había visto un arma apuntando a la cabeza de aquella mujer. Sabía que el club estaba lleno con los hombres de Kolo, así que aunque podía resistirse por sí mismo, sabía que no podía hacerlo poniendo la vida de ella en peligro.

Noel podía estar medio histérico, pero se cuidó muy bien de decir ni una palabra cuando se sentó a su lado en aquel camión.

—No tienes que venir conmigo —murmuró Cameron—. Si nos agarran esto va a ser la cárcel diez putos años más.

—Bueno... ya sé cómo es soportarte así que mejor a ti que a Kolo —suspiró su amigo y aquel camión salió con rumbo a su primera entrega.

Cameron quería que la tierra se lo tragara cuando la puerta de aquel almacén se abrió y un par de tipos sacaron al menos diez kilogramos de droga en ladrillos. Noel fue quien se encargó de que contar que no se llevaran de más ni de menos, porque él definitivamente no tenía cabeza para eso; y luego siguieron hacia el siguiente punto.

Por desgracia mover la mercancía sí era un problema porque los puntos de distribución estaban más que alejados unos de otros, algunos con hasta veinte kilómetros de distancia dentro de la misma ciudad, y eso significaba estar rodeado de patrullas de policía, oficiales de tránsito, retenes, y cualquiera de ellos podía sospechar algo.

Los dedos de Cameron estaban blancos de tanto apretar el volante, pero a medida que se acercaban a uno de los puentes que debían cruzar, una camioneta oscura los rebasó, y él tuvo que pisar el freno con fuerza cuando vio que el coche frente a él también lo hacía.

Dos camionetas más lo rodearon a un costado de la carretera y Cameron se preparó para un robo, cuando de la camioneta que tenían en frente vio bajarse la figura de aquella mujer.

El corazón se le bajó a los pies cuando a su lado vio bajarse a Billy, y se lanzó del camión para llegar a ella.

—¡¿Estás bien?! —preguntó mirándola por todos lados—. ¡Dandara ¿estás bien?!

—Sí, estoy bien, estoy bien, no te preocupes...

—¿Kolo?

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