PRINCESA... DE DÍA. CAPÍTULO 46. HACERSE EL MUERTO
Era dulce. No había derecho a que fuera tan dulce. Se suponía que Dandara era enojona, fuerte y peligrosa, y sin embargo lo que Cameron tenía en los brazos era un ronroneo con cuerpo, uno que amenazaba con descontrolar el suyo en un solo instante.
Ni siquiera podía empezar a describir el miedo que había sentido por ella, y que lo había hecho entender que aquello había dejado de ser simple camaradería en algún momento. Dandara Hopkins le gustaba, le gustaba lo suficiente como para que fuera un gran problema, porque su corazón quería echarse a los pies de aquella mujer y su cerebro le decía... bueno la verdad en ese momento no le decía nada.
El tiempo solo alcanzaba para aquellos besos desesperados mientras la empujaba contra aquella mesa y un par de chaquetas caían al suelo. Los labios de Dandara eran absurdamente deliciosos para él, pero el resto de su cuerpo era una maldit@ agonía.
Bajar por su garganta, dejar un rastro de mordiscos sobre su pecho, para apartar por fin las mangas de aquel sueter, bajándolas sobre sus brazos de forma que ni siquiera pudiera moverse... aquello era la angustia hecha deseo. Saborear cada uno de sus pezones, escuchar los gruñidos hondos que salían de su boca, ver la forma en que echaba atrás la cabeza y todo su cuerpo se tensaba, haciendo un arco perfecto mientras aquellos estremecimientos la recorrían.
—¡Cameron...! —jadeó cerrando las piernas alrededor de su cintura y extrañamente aquel reclamo, aquella súplica... aquel nombre, su nombre, fue lo que lo hizo reaccionar.
—¡Maldición! —gruñó subiéndole el suéter y cubriéndola mientras sentía que estaba tocando algo prohibido—. ¡Lo siento... Dandara lo siento...! ¡Demonios!
Sin embargo en cuanto trató de hacer aquel gesto instintivo de llevarse las manos a la cabeza, el gruñido que salió de su pecho fue muy diferente. Se dobló sobre sí mismo por un instante, pero más que suficiente para que Dandara se bajaba de la mesa.
—¡Calma, calma, lobo feroz que todavía no estás bien ni de cerca! ¡Tranquilo! —murmuró pasando un brazo alrededor de su cintura para contenerlo y ayudándolo con la otra mano contra su pecho a incorporarse hasta el punto en que menos le doliera—. Lo lamento mucho, tienes razón en todo —suspiró ella—. Debí preguntarte, acosarte o ponerle un candado a tu puerta, pero no debí seguirte hasta ese club, te puse en peligro y lo siento mucho.
—Te juro que si no me doliera tanto me haría el murto —replicó él y Dandara frunció el ceño sin comprender—. Me acabas de dar la razón, estoy seguro que eso amerita que me haga el muerto, pero me costaría demasiado levantarme.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....