PRINCESA... DE DÍA. CAPÍTULO 48. Un teatro por los suelos
Janick y Cameron se miraron con frustración. Ponerse al día estaba siendo doloroso para ellos, pero nada comparado al hecho de saber que sus padres habían estado diez años diciéndole al más chico de los Lake que su hermano mayor estaba muerto.
Pero aunque ninguno de los dos entendía por qué habían hecho algo tan horrible como eso, la verdad era que estaban a punto de averiguarlo, porque mientras Dandara trataba de detener todo lo posible a los padres de Cameron, se hizo demasiado evidente que la señora no tenía muchos límites.
—¡Sal de mi camino de una maldit@ vez! ¡Nadie me consultó que iban a trasladar a mi hijo a su hospital! —escandalizó la mujer.
—Es que nadie tiene que consultarle, señora — replicó Dandara con seguridad—. Janick Lake es mayor de edad y puede él mismo autorizar su traslado, así como todo lo demás respecto a su salud. Además, ¿no se supone que debería estar feliz? Su hijo por fin va a estar en un lugar donde recibirá toda la atención médica que necesita y usted no tendrá que pagar ni un peso.
—¡Pues no se trata de eso, se trata de que debían haberme avisado, estoy en mi derecho, soy su madre y además soy su tutora legal! —escandalizó la mujer y Dandara frunció el ceño, porque no había visto absolutamente nada de eso en la documentación médica de Janick.
Era cierto que a todos los pacientes se le pedía un familiar cercano que actuara por ellos en caso de que estuvieran inconscientes, pero eso era muy diferente a ser dueña de todas sus decisiones médicas.
—Bueno, señora Lake, lamento decirle esto, pero no hubo absolutamente ningún parámetro legal que nos impidiera trasladar a Janick de hospital, y le garantizo que aquí está mejor —sentenció la muchacha, pero era obvio que aquella afirmación iba a quedarse dando vueltas en su cabeza.
Sin embargo a pesar de sus intenciones, no iba a poder retener a la señora Lake por demasiado tiempo, y el caos explotó en el mismo momento en que aquella mujer pasó a su lado con un empujón desagradable, y abrió de un tirón la puerta de la habitación, solo para encontrarse a sus dos hijos juntos.
Por supuesto que se llevó una mano al pecho y Cameron no dudó de que pudiera darle un infarto en aquel mismo momento, porque por fin una mentira de diez años se le caía.
—¡Tú...! ¿Qué estás haciendo aquí? —escandalizó con los ojos muy abiertos y luego gritó llamando a su marido—. ¡Gerfried!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....