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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 785

PRINCESA... DE DÍA. CAPÍTULO 55. ¿Podrías ayudarme?

—¿Puedes parar un momento? —le pidió Dandara.

Cameron frunció el ceño sin entender, pero finalmente llevó el auto a un costado de la carretera y estacionó donde nadie pudiera molestarlos.

—¿Qué pasa? ¿Todo está bien? —preguntó, girándose hacia ella, y Dandara se mordió el labio inferior porque de alguna forma tenía que evitar que aquel nudo en la garganta se le notara.

—Escucha, sé que ya me meto demasiado en tu vida —murmuró—, pero de verdad quisiera que pensaras en lo que dijo tu hermano. Nunca es demasiado tarde para comenzar a vivir la vida como la queremos, y tú te lo mereces más que nadie, Cameron. Sabes eso, ¿verdad?

Él cerró los ojos por un momento y respiró profundo, porque sabía muy bien de dónde venía todo aquello.

—Supongo que era demasiado pedir que al chiquillo no se le fuera la lengua, ¿cierto? —dijo como si hablara consigo mismo.

—También era demasiado pedir que yo, sea lo que sea tuyo, —rio con un puchero—, no fuera demasiado curiosa respecto a tu vida. Pero en cambio, te juro que la mía está completamente abierta para ti.

Cameron sintió aquel peso en lo alto de su estómago, y pasó un brazo alrededor de la cintura de Dandara para tirar de ella hacia su cuerpo. Solo echó un poco hacia atrás el asiento y la sentó a horcajadas en su regazo, estrechándola, sintiendo aquel calor, aquella amabilidad tan dulce que en los últimos diez años había creído que jamás encontraría.

—Lo pensaré —le aseguró con sinceridad—. Te prometo que pensaré en absolutamente todo, ¿de acuerdo?

Ella asintió, tomando su boca con un beso coqueto, y abrazó su cabeza contra su pecho.

—Solo para que lo sepas, me pareció excelente esa idea de que puedas tener tu propio departamento con Janick. Eso les va a hacer mucho bien a los dos.

Y por más que quisiera ayudarlo, por más que su primer instinto fuera facilitarle todo aquello que su buen corazón lo había hecho perder una vez, ella sabía que Cameron necesitaba empezar a hacer las cosas por sí mismo, necesitaba saber lo que valía y probárselo.

—Y quizás no haya que esperar tanto —sentenció él de repente—. De verdad creo que no debería esperar tanto. Tres meses son muchos, y no podemos estar viéndonos en la casita donde vivo en la mansión. Y antes de que te pongas más peligrosa de lo que ya eres, la respuesta es “no”. ¡No, loca, no voy a saltar por una ventana de tu habitación! Que yo me sienta Romeo es una cosa, pero el Romeo original no tenía un suegro con un rifle de francotirador que podía pegarle un tiro desde cualquier balcón.

—¡Muy cierto, muy cierto! —se carcajeó la muchacha y luego regresó a su asiento con expresión decidida—. Entonces, ¡vamos por ese departamento!

—¿Ahora?

—Sí, ¿por qué no? Yo tengo la tarde libre, y tú todavía tienes un trabajo que terminar —declaró cruzándose de brazos, mientras Cameron se mordía el labio inferior porque podía ver aquel brillo coqueto y lleno de urgencia en sus ojos.

—¿En serio no lo terminé anoche? ¡Muy mal de mi parte! Voy a tener que corregir eso —declaró con vehemencia, mientras encendía de nuevo la camioneta y se dirigía hacia una de las zonas residenciales de la ciudad, que si bien no era extremadamente bella, tampoco era peligrosa, y con lo que ganaba, el pago de una renta era bastante accesible para él.

Y aunque lo primero que encontraron les gustó mucho a ambos, venía con un pequeño problema.

—Cam, solo tiene una habitación —suspiró Dandara, y él se encogió de hombros.

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