PRINCESA... DE DÍA. CAPÍTULO 59. La mitad del corazón
Cinco años después
Cameron miró el reloj y se apresuró hacia la puerta, solo para sentir un cojín chocando contra su nuca.
—¿Y mi beso? —se escuchó una voz dulce y tierna; y él se dio vuelta muerto de risa para levantar en brazos a su sobrina.
—¡Dos besos te doy! ¡Dos besos, princesa! El tiíto va a traer hoy un regalo —le dijo, abrazándola, y la niña de tres años le llenó la cara de besos.
—¿Un pony?
—Este... ¡un pony peludito! El tío te trae un pony peludito —aseguró poniéndola en el suelo, y la niña corrió hacia su padre con la mayor alegría.
Janick la sentó sobre sus piernas solo un segundo antes de darle también un beso y mandarla con su madre.
—Oye, oye, si te vas a tomar mi café, al menos salúdame a mí —protestó Janick, y su hermano se acercó a darle un abrazo.
—Lo siento, pensé que seguías dormido —le dijo Cameron—. Anoche te escuché teclear hasta la madrugada.
—Es lo malo de vivir pared con pared. ¡Posiblemente me escuches hasta cuando estoy haciéndote el siguiente sobrino! —suspiró su hermano, y Cameron se persignó.
—No, no, eso no lo quiero oír, pero sí quiero otro sobrino —advirtió mientras Janick movía su silla de ruedas hacia la cocina.
Al final, tres operaciones más no habían logrado sacarlo de la silla de ruedas, pero definitivamente le habían dado una calidad de vida mucho mejor. Y, por supuesto, nada de eso le había impedido enamorarse, casarse y tener una hija preciosa.
—¿El trabajo va bien? —le preguntó Cameron, y lo vio sonreír de oreja a oreja.
—¿Por qué crees que estuve tecleando hasta la madrugada? Me llegó un nuevo cliente ayer, y le estoy diseñando la mayor campaña publicitaria de su vida.
Cameron chocó el puño con él antes de felicitarlo. Janick se había graduado en solo tres años y ahora tenía la comodidad de trabajar desde casa.
—¿Y tú cómo vas? —le preguntó él, viendo que ese día llevaba su mejor traje.
—Pues para empezar, tengo un desayuno con el señor Schneider. Ya sabes que a los amigos hay que mantenerlos a toda costa. ¡Así que me voy! —sonrió Cameron, porque después de un par de años de trabajar con el embajador, se habían hecho grandes amigos, y para el momento en que había recibido aquella beca para volver a estudiar, él había sido una de las personas que más lo había apoyado.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....