PRINCESA... DE DÍA. CAPÍTULO 58. Corazones rotos
Dandara cerró los ojos por un segundo. Aquello tenía que ser una broma. Tenía que ser una maldit@ broma o había despertado ese día en una realidad alternativa, porque las palabras de Cameron no tenían ningún sentido para ella.
—¿No puedes quedarte conmigo?... Cameron, ¿de qué diablos estás hablando? ¡Si quieres otro trabajo lo entiendo!, pero ¿eso qué tiene que ver contigo y conmigo, qué tiene que ver con nosotros como pareja? —lo increpó, mientras él cerraba los ojos solo por un instante antes de responderle.
—Tiene todo que ver. Tiene todo que ver porque, a veces, por más que podamos amar a alguien, nuestros caminos no están destinados a estar juntos. Y el tuyo y el mío no lo están, Dandara, al menos no en este momento.
—¡Es que no hay otro momento, Cameron! —exclamó ella, retrocediendo mientras las lágrimas se asomaban a sus ojos, porque no importaba lo fuerte que fuera, no importaba lo dura que fuera, era estúpido negar que se había enamorado de aquel hombre hasta los mismísimos huesos y que no le cabía en la cabeza la idea de que fueran a separarse simplemente así—. ¡No lo entiendo! Si quieres largarte, entonces lárgate, ¡pero al menos dame una maldit@ razón lógica para que me estés haciendo esto!
Cameron suspiró y respiró hondo. Podía decirle la verdad, podía simplemente arrojar a John Hopkins bajo las ruedas del tren y decirle que su padre no quería que estuviera con ella, quizás porque no lo consideraba suficiente o porque lo consideraba demasiado peligroso como para que él y su pasado se involucraran en el presente de su hija. Sin embargo, sabía que aquello podría arruinar para siempre la relación de Dandara con su padre, y eso no era lo que quería.
—No la tengo. No puedo darte ninguna razón lógica porque no la hay, porque te amo y lo último que quisiera es separarme de ti... Pero tengo que hacerlo porque es lo correcto. Porque hasta ahora no soy una persona que se merezca estar contigo —sentenció con tanta seguridad que Dandara solo pudo retroceder.
El corazón le latía tan rápido que creyó que estaba a punto de asfixiarla; y no pudo evitar que aquellas lágrimas le corrieran por las mejillas.
—¡Esa es una maldit@ estupidez! Yo jamás te he pedido que pruebes nada, que demuestres nada, ¡y mucho menos te he puesto condiciones para quererte o para estar contigo!
—¡Lo sé! Lo sé perfectamente, pero entiéndelo, no es... No se trata solo de ti. ¡Esto tiene que ver conmigo! Tiene que ver conmigo y con el hecho de que estuve diez años en la cárcel y necesito ser alguien por mí mismo. Necesito crecer, necesito volver al mundo, ver cómo encajo en esta realidad, porque salí de una pesadilla para caer en un sueño y todo se siente demasiado irreal. ¡Todo se siente como si fuera a desaparecer y...!
—Entonces solo lo estás confirmando —murmuró ella, intentando tragar aquel nudo en la garganta—. Nada va a desaparecer, tú solo estás haciendo que desaparezca, tú solo estás rompiendo el sueño...
Apretó los puños y cerró los ojos con fuerza porque la que parecía que estaba en medio de una condenada pesadilla era ella, y aunque era la primera vez en su vida que tendría que agacharse a recoger sus pedazos, Dandara era demasiado madura como para plantearse cualquier otra opción.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....