PRINCESA... DE DÍA. CAPÍTULO 73. El gusanito de la duda
Cameron la vio salir de la oficina, anclada del brazo de su jefe; y esa parte de él que también había estado aletargada y queriendo buscarla durante cinco años, solo quería ponerla sobre las rodillas y propinarle una buena dosis de las nalgadas que se merecía.
Así que respiró hondo y se dirigió también hacia la propiedad, listo para hacer las nuevas mediciones que necesitaba para asegurarse de que sus planos estuvieran perfectos, porque dentro de poco la construcción tendría que comenzar. Sin embargo, se sorprendió bastante cuando llegó allí y se dio cuenta de que lo primero que tenían que hacer era derribar una vieja casona que parecía tener al menos unos cien o ciento cincuenta años.
—¿Por qué no me dijeron que había una construcción en el terreno? —preguntó Cameron, y el jefe de los arquitectos solo se encogió de hombros.
—Bueno, porque no es gran cosa. Solo hay que tirarla ya y...
—Y tomará más tiempo.
Cameron frunció el ceño, porque no podía creer que un arquitecto con la experiencia de un jefe de despacho pudiera cometer un error tan básico como aquel.
—Sí, pero no demasiado —declaró el jefe de los arquitectos-. Estará listo para cuando la obra comience.
Y Dandara ni siquiera los estaba mirando; pero si algo había aprendido de ser la hija de un exdirector de la CIA era a tener el oído perfectamente preparado y atento en cada instante. Así que no fue ajena a la contrariedad de Cameron ni a la aparente indiferencia del señor Mueslik, con énfasis en "aparente".
Así que en el mismo momento en que terminaron las mediciones, bastante apresuradas por el hecho de que el cielo se estaba nublando, ella abrió los brazos como una colegiala cansada y exhaló un largo y dramático suspiro.
—¡Dios, no puedo creer lo bien que se está aquí! ¡Me encanta estar al aire libre! —exclamó, y todos la miraron un poco azorados porque el cielo se había puesto oscuro y a lo lejos se escuchaban incluso algunos truenos.
—Señorita, debemos regresar a la oficina —le dijo el señor Mueslik, y ella negó con la cabeza.
—Yo me quedaré un rato más; estoy absolutamente cansada de la oficina. ¿Usted no, señor Lake? —Y aquellas palabras salieron de sus labios en un tono tan extrañamente sensual que Cameron fue muy sincero cuando se atragantó con su propia lengua y comenzó a toser.
Por su parte, el jefe de los arquitectos pareció captar aquella indirecta tan evidente y arreó al resto de su equipo como si fueran vacas para dejar a Dandara y al arquitecto asesor a solas.
—¿Por qué hiciste eso? —gruñó Cameron, viendo que todos se marchaban apresurados—. Esto no es una broma, Dandara; en el despacho van a pensar que me estoy acosando contigo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....