PRINCESA... DE DÍA. CAPÍTULO 74. ¿Quieres que te lo diga?
Cameron se veía más que incómodo, pero aquella mirada penetrante de Dandara que era en sí misma una interrogación, no dejaba espacio para justificaciones o evasiones.
—¡Cameron, tienes que decirme la verdad!
—¡Es que a lo mejor estoy equivocado! Y si es así, estaría haciendo unas acusaciones muy jodidas, ¡entiéndelo! —replicó él con una expresión de impotencia, acallada únicamente por un trueno que retumbó sobre sus cabezas.
Dandara miró hacia arriba justo cuando la primera gota cayó sobre su mejilla, y las demás siguieron con tanta fuerza que, un segundo después, apenas lograban ver por dónde corrían y Cameron no sabía si tiraba de ella o la empujaba hacia aquel edificio medio ruinoso.
La tempestad se desató con más fuerza de la que habían esperado, y Dandara no pudo evitar sobresaltarse cuando un trueno retumbó tan cerca de ellos. Cameron exhaló un gruñido de impotencia mientras impactaba su hombro contra la puerta más cercana y la abría de un empujón.
—¡Ven, entra! —dijo, y ambos se refugiaron dentro de la vieja construcción.
La mayoría de las ventanas faltaban, así que al menos entraba un poco de luz, pero también había viento, por lo que no era un lugar donde quisieran quedarse demasiado tiempo.
—¡Debimos correr hacia la camioneta! ¡Qué idiotez! —protestó la muchacha, pero Cameron se asomó a una de las ventanas e hizo una mueca al darse cuenta de lo lejos que estaba la camioneta en ese momento.
—Está cayendo un torrencial de agua, ni de broma vamos a salir ahora —sentenció con un suspiro y luego miró a su alrededor.
No había nada más que viejas paredes y unos pocos muebles completamente destrozados, donde lo mejor era no sentarse porque probablemente fueran nido de ratones.
Sin embargo si Cameron creyó que estar en una situación incómoda iba a hacer que Dandara desistiera, obviamente estaba equivocado.
—Ahora, ¿quieres decirme qué demonios está pasando con Mueslik y la construcción? —lo increpó la muchacha, porque era evidente que en la próxima hora ninguno de los dos estaría en otro lugar—. Crees que está cometiendo un error, y no me digas que no conozco cada gesto tuyo porque, además, piensas que el error que está cometiendo es a propósito, ¿no es cierto?
Cameron respiró profundo y negó.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....