PRINCESA... DE DÍA. CAPÍTULO 75. Lo que dejabas
No podía decir que estaba del todo convencida, porque Dandara, sin dudas, estaba acostumbrada a hacer las cosas a su propia manera. Pero si le decía a Cameron que estaba dispuesta a respetar su estrategia, entonces tenía que hacerlo.
El problema realmente no era ese; el problema era respetar todo lo demás, porque en medio de aquel condenado edificio no había nadie más que ellos dos, una tormenta terrible afuera y otra dentro, que hacía lo imposible por mantenerse controlada.
Dandara se restregó los brazos con fuerza, tratando de entrar en calor, y Cameron se acercó a ella, envolviéndola en un abrazo por la espalda.
—Ni siquiera protestes; esto es supervivencia básica, tú lo sabes —gruñó en su oído mientras la sentía estremecerse, y no pudo evitar que aquello le produjera una deliciosa satisfacción.
Siempre le había gustado abrazarla, siempre le habían gustado sus protestas, y siempre habían sido capaces de convertir absolutamente todo en un desafío, incluso esos roces inapropiados antes de que las cosas entre ellos fueran claras y serias.
—Solo por sobrevivir, Cameron —le advirtió ella entre dientes—. Conste que es solo por sobrevivir.
Y cerró los ojos o, de lo contrario, se le notaría demasiado la mentira. Era horrible sentir el aleteo de todas aquellas condenadas mariposas reviviendo en su estómago. La diferencia era que ahora ya tenía una ventaja táctica, una que se llamaba Dany, y que era capaz de delatar a su tío con la mayor alegría posible y sin que nadie pudiera regañarla por eso.
—Lamento lo que pasó el otro día —dijo de repente, sintiendo una suave tensión en el cuerpo de Cameron.
—¿Lamentas que te besara o lamentas haberme golpeado? ¿O lamentas haberme golpeado porque te besé?
—Lamento que no me hayas besado más para poder golpearte más —gruñó Dandara, y solo un segundo después contuvo el aliento porque la boca de Cameron rozaba la curva de su cuello, haciéndola estremecerse involuntariamente.
—Las dos cosas se pueden arreglar —susurró él, dándole la vuelta y, a riesgo de salir de allí caminando a cuatro patas, la apretó contra su cuerpo, obligándola a mirarlo—. Dime que de verdad te quieres casar con él —la increpó, y en ese mismo momento Dandara frunció el ceño con incredulidad, pero también con un poco de satisfacción.
—Eso no es lo que quieres preguntar —respondió con una sonrisa llena de enigmas.
—Solo quiero saber si de verdad lo amas —insistió Cameron, y ella volvió a negar.
—¡Eso tampoco es lo que quieres preguntar!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....