PRINCESA... DE DÍA. CAPÍTULO 78. El espacio necesario
Quizás lo más extraño de todo era que nadie necesitaba dar una orden, ni siquiera John, porque cada persona a su alrededor, incluida su hija, sabía perfectamente lo que tenía que hacer.
Cinco minutos después dos camionetas salían de la mansión, y poco a poco se les iban sumando otras, hasta que se convirtieron en una larga y peligrosa caravana. Dandara sentía que el corazón le latía demasiado rápido, como si de repente todo en ella estuviera preparándose para pelear, para reaccionar. Iba completamente enfocada en la carretera y, por supuesto, no había permitido que nadie se subiera con ella a su auto.
Para cuando llegaron al hotel, John se abría paso entre todos con una identificación gubernamental que nadie se atrevió a discutirle, y se metió directamente en el recinto de seguridad, exigiendo que le mostraran las cámaras afuera de la habitación que ocupaba Cameron Lake.
Después de eso, a Billy le bastaron solo unos pocos minutos para hacer su movida, pero Dandara sentía que el aire era demasiado pesado a su alrededor mientras aquellos videos pasaban una y otra vez, minuto tras minuto, hasta que por fin vieron aparecer la figura de Cameron. Salía de la habitación de su hermano, atravesando el corredor para llegar a la suya.
John contuvo el aliento cuando un par de figuras se hicieron visibles en una esquina de la pantalla. Fueron las mismas dos figuras que no permitieron a Cameron ni siquiera pasar la tarjeta electrónica para abrir la puerta de su propia habitación. Miró a Dandara mientras aquella secuencia se reproducía.
Ellos lo golpeaban, él intentaba defenderse, y aquel par de tipos lo persuadían poniéndole una pistola en la cabeza.
Era evidente que Cameron podía haber luchado más, pero todos sabían que, teniendo a su familia tan cerca, no se arriesgaría a que hubiera balas volando por aquel pasillo.
—Dime que puedes rastrearlos —gruñó la muchacha entre dientes, y Billy supo que estaba haciendo un esfuerzo enorme por no estallar.
No era un secreto para nadie que tenía sentimientos por Cameron, pero tampoco era un secreto para él que, independientemente de lo que Dandara sintiera o no, estaba lo suficientemente bien entrenada como para no cometer errores.
—Dame cinco minutos, voy a revisar las cámaras del estacionamiento —le respondió—. Usaron el ascensor de servicio, y por suerte ese también tiene cámaras de vigilancia. Déjame ver qué encuentro.
Dandara asintió y luego su padre le hizo una señal para que salieran del pequeño cuarto de seguridad.
—Es imposible que quien estaba aquí de guardia no haya visto lo que sucedía —gruñó John, pero Dandara negó con un gesto de impotencia.
—Tú y yo sabemos que la gente que trabaja aquí cobra tan poco que solo hay alguien detrás de esas cámaras la mitad del tiempo —sentenció ella—. Y aun si hubieran estado, si lo hubieran visto, es lógico que hubieran preferido mantenerse al margen. Los que se lo llevaron no son profesionales, tú mismo lo viste por la forma en que sujetaban el arma. Son solo unos pandilleros de quinta, y evidentemente solo les pagaron para que lo hicieran. No tienen nada que ver con esto.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....