PRINCESA... DE DÍA. CAPÍTULO 80. Una mujer con la que no se puede negociar
Y solo era una ilusión, porque de ninguna manera Dandara Hopkins iba a aceptar cualquier otra respuesta que no fuera la que esperaba. El hombre frente a ella miró las fotos de nuevo y exhaló un gruñido que era mitad molestia y mitad consentimiento.
—Están en el sótano, junto con otros dos, haciendo inventario de armas.
—Perfecto. Llámalos —exigió Dandara y el tipo caminó despacio hacia una de las puertas de la planta baja, abriéndola y asomándose.
—¡Frede, Timeo, vengan acá! —gritó y aquellos dos hombres salieron porque era evidente que el sótano estaba lo suficientemente aislado como para que no su hubieran enterado de lo que pasaba en la parte superior de la casa.
Sin embargo apenas asomaron las cabezas cuando fueron lanzados al suelo y en cuestión de segundos tenían un par de cañones de armas largas contra la nuca.
—Ahora. ¿Prefieres que lo haga aquí o me los puedo llevar? —le preguntó Dandara al jefe y este se encogió de hombros.
—Llévatelos, estos dos ya no trabajan para mí, y espero que les sirva de advertencia a todos los que deciden hacer trabajos sin mi autorización.
Dandara le hizo una señal a Billy y en contados instantes todo el equipo dejaba atrás aquella casa y se alejaban lo suficiente como para encontrar un descampado cercano. Para el momento en que la cajuela se abrió y vio a aquellos dos tipos, ni siquiera habló, solo se demoró lo suficiente poniéndole el silenciador a su arma y eso fue más que suficiente como para hacer el efecto necesario.
—Solo lo preguntaré una vez, y el que no hable muere. Cameron Lake ¿dónde está? —preguntó y ese al que le decían Frede despegó los labios.
—¡Ni siquiera sabemos de qué habla, señor…!
Pero no pudo terminar, porque Dandara ni siquiera lo miró antes de apuntarle a la cabeza y disparar. La sangre salpicó por todos lados en la cajuela y el hombre al lado abrió los ojos con un gesto de terror, porque si había esperado negación, negociación o lo que fuera, era evidente que con aquella mujer no podría.
—Él no sabía —murmuró Dandara volviendo el arma en su dirección—. Entonces debo asumir que tú eres el que sabe. ¿O me equivoco?
—Yo… yo… ¡Yo sí sé! ¡Yo sí sé! —gritó el tipo tartamudeando del miedo, en especial porque la sangre caliente de su amigo ensuciándolo era un muy buen motivador para soltar la lengua.
—OK, ¿está vivo o te mandaron a matarlo? —continuó Dandara.
—No, no… no lo matamos… solo teníamos que llevarlo. Lo… lo llevamos al lugar que nos dijeron… y lo amarramos bien y… lo dejamos ahí.
Dandara apretó los dientes porque aunque estaba extremadamente aliviada por esa respuesta, por desgracia todavía no podía asegurar que Cameron estuviera a salvo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....