PRINCESA... DE DÍA. CAPÍTULO 88. Una... estrategia
El pecho estaba a punto de estallarles a los dos. Dandara contenía el aliento y Cameron la miraba con desesperación, como si ella estuviera a punto de hacerlo pedazos con una sola palabra, mientras toda la familia llegaba corriendo para presenciar la escena, y entonces el escándalo se ahogó en un silencio estremecedor.
—Dandara, por favor. No sé qué está pasando contigo y con este idiota, pero te amo, tú sabes que te amo. ¡Y sabes que tú me amas a mí! No puedes... no puedes casarte con otro. Por favor... —La angustia en su mirada era dolorosa, y solo en ese momento Cameron entendió lo que significaba lo que había hecho hacía cinco años, lo que se sentía que ella decidiera dejarlo atrás—. Lo siento, amor, lo siento por todas las estupideces que hice. ¡Pero, Dandara, podemos empezar de nuevo! Podemos empezar de nuevo porque no hay nada, absolutamente nada, que yo no haría por ti. ¿Entiendes? ¡Amor, no hay nada que yo no...!
—¿Tienes un anillo?
Aquella pregunta hizo que Cameron se interrumpiera abruptamente y mirara al hombre que tenía justo a su lado. La expresión de Leon Rothschild estaba muy lejos de ser enojada; más bien, parecía mitad incrédulo y mitad frustrado, como un hermano mayor que repitiera las cosas demasiadas veces y estuviera a punto de optar por un coscorrón.
—¿Eh...? —murmuró Cameron, sin comprender.
—Que si tienes un anillo. ¿O es que piensas casarte sin un anillo? —protestó Leon, cruzándose de brazos.
—¿El... el anillo? —Cameron no entendía absolutamente nada, pero en el mismo instante en que miró a los ojos de Dandara, supo que aquella mujer no pasaba absolutamente nada por alto, y definitivamente no hacía nada que no quisiera hacer—. Tú... ¿pero tú y él no...? ¿Y la boda...?
—No, no. Si definitivamente aquí se va a realizar una boda —declaró Leon, mientras le dirigía una sonrisa suave a Dandara—, solo que no la mía.
Los ojos de Cameron estaban a punto de salirse de sus órbitas, pero sabía que su corazón latía aún más rápido. No podía distinguir entre la incertidumbre, la incredulidad y la felicidad que sentía en ese momento.
—Dandara, ¿esto fue...? ¿Esto no es de verdad? —la increpó, sin poder evitar que una sonrisa luminosa se dibujara en su rostro—. ¿No te ibas a casar con él en serio? ¿Todo esto fue una... una trampa o algo así?
Pero a su lado, Leon carraspeó y lo palmeó en el hombro, sacando una pequeña caja de su traje para entregársela.
—Yo lo llamaría más bien “estrategia” —apuntó el ahora ex-prometido—. Creo que ya has escapado de esta señorita durante demasiado tiempo, no podíamos permitir que siguiera siendo así. Por tanto, amigo mío (y te digo "amigo" porque te garantizo que, a partir de ahora, voy a ser tu persona favorita), te aconsejo que tomes este anillo y aproveches los pocos segundos que te quedan para hincar una rodilla en el suelo y pedirle a esta hermosa mujer que se case contigo, porque alguien definitivamente va a firmar el acta de matrimonio hoy, y todos preferimos que seas tú.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....