PRINCESA... DE DÍA. CAPÍTULO 90. Una sorpresa especial
—¡Cierra los ojos! ¡No hagas trampas! —lo regañó Dandara mientras conducía a toda velocidad, pero Cameron parecía a punto de saltar como un conejo en aquel asiento trasero—. No me hagas amarrarte porque sabes que lo haré.
—¿Y quién te ha dicho que me voy a oponer a eso? —replicó Cameron con una sonrisa descarada—. Además, no importa si no puedo ver a dónde me llevas, tengo muchas pero muchas otras formas de sacarte información sin abrir los ojos.
Dandara se mordió el labio inferior, lista para el desafío, pero ni siquiera imaginaba la buena memoria que tenía su querido esposo.
—¿Ah sí? ¿Como cuáles? —lo increpó y un segundo después lo vio echarse hacia adelante y rodearle el pecho con las manos—. ¡Oye, esas son mis chichis! —exclamó muerta de risa, una risa que desapareció en el mismo segundo en que sintió su aliento cálido en el oído.
—No me digas… Tengo los ojos cerrados así que no puedo estar muy seguro… déjame verificarlo —susurró acariciándola por encima de la ropa y luego metiendo una mano descarada y curiosa bajo el frente del vestido de novia, hasta que sus dedos rozaron aquellos pezones que estaban listos para despertarse.
—Cam…
—¿Sí, nena?
—¡No seas malo, ya casi llegamos! —jadeó Dandara intentando contener todo el deseo que aquel condenado hombre le despertaba, pero antes de que pudiera seguir, pisó el freno a un costado de la carretera y tomó una pequeña desviación.
—¿Ya llegamos? —sonrió Cameron con la mayor inocencia, y Dandara se la borró a besos, pasándose al asiento trasero y alcanzando su boca y todo lo demás con esa desesperación que él mismo había provocado.
Cameron gruñó de gusto cuando la sintió restregarse contra su bragueta, y sus dedos recorrieron sus piernas por debajo del vestido, hasta llegar a sus muslos, acariciando, dejando un rastro de fuego por donde quiera que pasaban.
—¡Dios, esto es lo mejor del mundo! —exclamó él sin poder evitarlo, pero no abrió los ojos mientras apartaba las bragas y hundía un par de dedos en su sexo—. Me corrijo, ¡esto es lo mejor del mundo! —jadeó sintiendo aquella humedad que se escurría entre sus dedos.
Era maravillosamente loca y era suya. Estaban al costado de cualquier carretera, listos para que los detuvieran por exposición indecente, y aun así nada pudo evitar que aquella mujer bajara sobre su miembro con un movimiento instintivo y delicado, uno que no tardó en convertirse en la danza perfecta.
—Nena…
—¡Todavía no tienes permiso de abrir los ojos! —gimió ella sintiendo aquella invasión perfecta con que Cameron la penetraba.
Adoraba todo de él. Su olor, el sabor de su piel bajo sus labios, aquellas palabras que a veces solo eran gruñidos mientras se corría junto a ella. Era simplemente maravilloso, y era suyo.
Dejar que aquel ritmo los arrastrara fue solo cuestión de unos pocos segundos. El mar de besos se convirtió en una tormenta de gemidos desesperados, mientras los cristales se empañaban y Cameron sufría por no poder arrancarle el maldito vestido allí mismo. El plop plop de los cuerpos chocando se hizo húmedo y violento a medida que escalaban aquel orgasmo, y Cameron lo silenció contra la boca de Dandara mientras se liberaba en su interior, con toda la tensión y la añoranza que había estado acumulando por años.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....