PEQUEÑA AMADA MÍA. CAPÍTULO 13. Verdades al anochecer
Gigi escuchó la ducha mientras alcanzaba una botella de agua, y suspiró pensando en su jefe. Nada malo, por supuesto, porque por aquella cabecita no podía pasar nada malo, simplemente se sentía bien porque ese día había sido menos hosco que todos los demás.
La muchacha había dormido un poco después del paseo, y esa ducha abierta en la habitación de Niko era un indicador de que ella debía arreglarse también, sin embargo antes de que entrara a su cuarto se encontró con aquella caja sobre una mesa cercana, una caja que tenía su nombre.
Gigi la llevó a su habitación y la abrió quedándose muda: era un vestido casual, fresco y hermoso, con mangas de bombacha hasta los codos y talle alto sobre la cintura. Era demasiado lindo como para rechazarlo, así que la muchacha intentó encontrar sus zapatos más a tono y se lo puso después de bañarse.
—Bueno, Gigi… vamos a probar ese labial.
Y trató de no mirarse mucho mientras lo hacía, sin saber que Niko se le iba a quedar mirando embobado en cuanto saliera de su habitación.
—¡Ay por Dios, seguro me lo puse mal, ¿verdad?! —exclamó tratando de limpiarse, y él cruzó la habitación en dos zancadas para sujetar su mano e impedírselo.
—¡Ni se te ocurra! No te lo pusiste mal, y aunque suene un poco inapropiado porque soy tu jefe, por esta noche nos saltaremos todos los protocolos y lo diré: te queda muy bonito —sentenció Niko y ella sonrió con esa suavidad que habría estremecido hasta a una montaña.
—Este… gracias —murmuró y él le ofreció su brazo con deferencia.
Durante la cena, el ambiente fue más relajado de lo que Niko habría imaginado. Después de tantas reuniones tensas y todo aquel drama interno y silencioso que tenía con Gigi, finalmente sentía que podía relajarse. Ordenó una botella de vino y sirvió una copa solo para él, sorprendiéndose un poco cuando la muchacha empujaba la suya suavemente a modo de petición.
—¿Estás segura de que quieres vino? —preguntó, recordando sus torpes intentos de decir que no a la bebida.
Gigi asintió lentamente y lo miró con una sonrisa tímida.
—Pues… con usted no me va a pasar nada —murmuró con tranquilidad y Niko sonrió.
—Confías en mí —entendió y para su satisfacción ella asintió.
Así que Niko le sirvió una copa de v… media copa… un tercio… ¡menos de un dedito, vaya!
—Eso es suficiente para tu primera vez —carraspeó él con seriedad—. No queremos que ocurra un desastre, pero gracias por confiar en mí.
—También confío en que si me caigo o me rompo un tobillo, usted es lo suficientemente fuerte como para cargarme de vuelta al hotel —añadió ella con una risita suave, que hizo a Niko soltar una carcajada.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....