PEQUEÑA AMADA MÍA. CAPÍTULO 14. Una chica a punto de rebelarse
Niko quería que la tierra se abriera y se lo tragara primero a él, y luego a todo lo que quedaba de aquella Zona Roja de Amsterdam. La expresión de Gigi era desencajada, como si no pudiera creer lo que estaba viendo, aunque para ser honestos, su jefe no tenía ni la más mínima idea de qué era lo que pasaba por aquella cabecita en ese justo momento.
—¡No deberías haber visto eso! —murmuró Niko ayudándola a levantarse, visiblemente incómodo—. ¡No debías ver nada de eso, joder!
Pero aunque trató de mantenerla cerca de él mientras atravesaban el resto de la zona, intentando salir de allí lo antes posible; y aunque ella no volvió a mirar a ningún otro lado que no fuera el fuelo frente a sus zapatos, era obvio que aquello la había afectado demasiado.
Sin embargo, tal como estaba acostumbrada a hacer, no dijo nada. Mantenía la mirada baja, casi como si estuviera perdida en sus pensamientos; y a medida que se alejaban de las luces de neón y las sombras sugerentes, Niko comenzó a notar el silencio que se cernía sobre ella.
“Demasiado callada… incluso para Gigi”, pensó con preocupación.
Y cuando finalmente llegaron al hotel, Niko no pudo evitar observar de reojo en su dirección. Había algo triste en sus ojos, como si aquella visión hubiera hecho más que solo sorprenderla.
—Oye, Gigi... —comenzó él con suavidad mientras entraban en el ascensor—. Cada quien tiene sus razones, ¿sabes? Esas mujeres son como cualquier otra que conozcas, cada cual trata de sobrevivir como puede en este mundo. No pienses demasiado en eso.
Ella asintió levemente, pero no dijo nada; y Niko quería añadir algo más, algo que la reconfortara, pero no sabía exactamente qué.
¿Qué podría decirle?
Ella era demasiado pura, demasiado ingenua, y él no estaba en posición de explicarle exactamente las implicaciones de todo lo que había visto; y entonces se dio cuenta de que no podía, no podía protegerla de todo… y eso era lo que ella se merecía.
La dejó irse a su habitación si decir otra palabra, pero aquella avalancha de pensamientos no lo dejaron dormir. Pensaba en ella, en lo diferente que era de cualquier otra mujer que hubiera conocido, en lo frustrado que se sentía por no entenderla, o porque ella no se adaptara mejor al mundo. Eso también lo desesperaba. ¿Por qué le afectaba tanto alguien tan ajena a él?
Ya pasaba de la medianoche cuando finalmente se levantó dando un bufido de impaciencia y salió para buscar una botella de agua o deambular un poco por la suite, cualquier cosa que lo hiciera dormir, sin embargo en cuanto salió al pequeño salón de la suite pudo verla sentada nuevamente en aquella ventana, tal como la había encontrado esa mañana, mirando hacia afuera, perdida en sus pensamientos.
—¿Gigi? —preguntó en voz baja, acercándose, y ella no se sobresaltó esta vez, solo giró la cabeza lentamente para mirarlo—. ¿Estás bien? —se aventuró a preguntar él, apoyándose contra el marco de la ventana.
Gigi tardó en responder, y cuando lo hizo solo fue uno de esos gestos negativos que ya Niko sabía identificar, porque ocultaban todo.
—Dijiste que podías confiar en mí. ¿Puedes ponerte ebria conmigo pero no puedes decirme lo que piensas? —insistió.
Los dedos de Gigi se retorcieron en su regazo, y su voz fue apenas un murmullo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....