PEQUEÑA AMADA MÍA. CAPÍTULO 15. "Esto"
Niko abrió la boca, completamente desconcertado por lo que acababa de escuchar. ¿Qué clase de pregunta era esa? ¿Ella estaba insinuando...? No, no podía ser, pero... la idea de Gigi desnudándose cruzó su mente, y rápidamente apartó el pensamiento con un bufido.
No tenía idea de cómo habían llegado a este punto. De todas las conversaciones que había imaginado tener con Gigi, esa era la última que se le había ocurrido. ¡Así que no podía, no señor!
—Gigi, lo que viste en esos escaparates no es lo que parece. ¡Es solo lencería fina!, ¿vale? —dijo tratando de sonar lo más calmado posible, aunque por dentro sentía que caminaba sobre una cuerda floja.
Gigi lo miraba expectante, con los brazos cruzados y aquellas cejas juntas que demandaban una explicación más convincente.
—¿Lencería fina? —repitió con tono amargo—. ¿Entonces me estás diciendo que si me pongo lo mismo, me veré igual de… de… "fina"?
Niko tragó saliva. Cuidado con lo que dices, Niko. Mucho cuidado.
—No estoy diciendo eso exactamente, pero… sí, más o menos —intentó explicar, atragantado como si las palabras se torcieran en su lengua—. ¡Bueno, no! —replicó, sintiéndose acorralado—. Es que… no es la ropa, es… ¡Es cómo te sientes con ella! Esas mujeres solo tienen un poco de confianza en sí mismas, ¡si tú te pusieras lo mismo, y… y entendieras lo lida que eres… pues te verías igual de bonita…! —calló bruscamente, notando hacia dónde se dirigía esa conversación.
Gigi lo miraba con una mezcla de frustración y tristeza. Se dio la vuelta de golpe y negó.
—¿Bonita? —bufó la muchacha, y antes de que Niko pudiera hacer algo para detenerla, se levantó el vestido hasta sacárselo por la cabeza—. ¡Pues ya la llevo puesta! —exclamó, dejándole ver aquel negligé negro de encaje que, por alguna razón, ella consideraba ineficaz.
Niko sintió que el suelo se desvanecía bajo sus pies. Se sentó bruscamente en el sofá más cercano, cruzando las piernas con torpeza, y cubriéndose los ojos, intentando controlar una situación que claramente ya se le había escapado de las manos.
Y claramente eso no era lo que ella esperaba.
Niko parpadeó varias veces, en completo shock, mientras Gigi lo miraba con un puchero de tristeza, esperando una respuesta.
—¡Mírame! —reclamó—. Ya me la puse, y no me veo ni cerca de bonita que esas mujeres. ¡Ni siquiera me siento diferente!
—¡Gigi por amor de Dios, tápate… vístete…! ¡Que te pongas el vestido…!
—¿¡Ves!? ¡Se supone que ellas son hermosas con poca ropa! —replicó la muchacha mientras aquellas lágrimas acudían a sus ojos—. Los hombres quieren que las mujeres se desnuden… ¡Y usted quiere que yo me tape!
Niko sentía que estaba a punto de explotar, no sabía si por el desconcierto o por el calor creciente que sentía en su cuerpo.
—¡No tienes que hacer eso, Gigi! —exclamó, levantando las manos como si estuviera a punto de rendirse ante una fuerza invisible, pero con los ojos muy bien cerrados—. ¡Ya lo entendí! Pero... no se trata de la ropa, ¡tú te ves... te ves...!
—¿Me veo qué? —se desesperó ella.
—Tú... te ves bien. —Niko casi tartamudeó, como si se estuviera peleando con su propia lengua.
Sabía que no era suficiente, pero cualquier otra palabra habría empeorado las cosas.
—¿”Bien”? Sí… —susurró ella mientras aquella primera lágrima caía de sus ojos sin que pudiera evitarlo—. ¿Qué otra cosa me va a decir…? —murmuró recogiendo su vestido y dándole la espalda.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....