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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 840

PEQUEÑA AMADA MÍA. CAPÍTULO 17: El precio de un trato

Niko entró en la oficina del señor Van Beek con paso firme, decidido a terminar con el asunto contrato de una vez por todas para poder regresarse a casa. El día anterior había sido un caos emocional, pero ahora tenía algo más claro: debía concentrarse en cerrar el trato y no dejar que lo personal se interpusiera. Después de todo, si lograba este contrato, sería un paso más de avance para la expansión su empresa.

Van Beek lo esperaba detrás de su escritorio con una sonrisa astuta que a Niko nunca le había caído del todo bien.

“Demasiado cortés para ser sincero”, pensó. “Sobre todo últimamente”.

Niko tomó asiento y dejó claro que quería ir al grano, porque no se molestó con los protocolos del café y de la celebración anticipada.

—Señor Keller, los abogados han hecho los pequeños ajustes al contrato que habíamos acordado—dijo Van Beek, deslizando el documento hacia él—. Solo para que todo sea lo más justo posible. Ya sabe… cosas menores.

Niko arqueó una ceja, abrió el documento y comenzó a leer. A medida que pasaba las páginas, su expresión se endurecía. Algunas de las cláusulas que habían negociado anteriormente estaban ahora corregidas de una manera que lo beneficiaba claramente, pero definitivamente había un ajuste allí que no era menor.

—¿Pequeños ajustes? —repitió Niko, alzando la vista—. Esto no es lo que habíamos acordado. El monto de su participación en la expansión de mi compañía acaba de elevarse al doble y su reclamo de dividendos ha bajado a la mitad, así que perdóneme si no me trago un trato que me beneficie tanto.

Van Beek esbozó una sonrisa que no alcanzó sus ojos, inclinándose hacia adelante en su silla.

—Oh, Keller, no lo tome así. Solo estoy tratando de hacer que el trato sea más justo para ambas partes. Como sabe, siempre hay detalles que pueden mejorarse…

Niko entrecerró los ojos mientras su instinto se disparaba al instante. Gigi tenía razón. Esa intuición que ella había mostrado en las reuniones, ese leve nerviosismo cada vez que Van Beek estaba cerca, ahora tenía más sentido. Aquel tipo estaba intentando enredarlo de alguna manera.

—¿Y qué quieres a cambio de estas "mejoras", Van Beek? —preguntó Niko, con un tono afilado como un cuchillo.

Van Beek se acomodó en su silla, cruzando las manos sobre la mesa, como si hubiera estado esperando esa pregunta, aunque si era sincero tenía cierta confianza en que el suizo la aceptaría.

—No pido mucho —respondió con calma—. Solo que extiendas el viaje de la señorita Favre unas semanas más. Sería más fácil si ella se queda como… digamos, "intermediaria". Así puedo asegurarme de que todo se cumpla como lo hemos acordado. Después de todo, tú mismo has dicho que la muchacha es muy… trabajadora.

Niko lo miró fijamente, procesando sus palabras, porque no podía creer que le estuviera insinuando una cosa como aquella.

—¿Intermediaria? —repitió mientras sentía que su estómago se retorcía—. ¡Gigi no sabe absolutamente nada de negocios, podrías ponerle delante un pavo real y decirle que es el objeto del contrato y ella se lo creería! Tú no quieres ninguna “intermediaria”, lo que quieres es tenerla aquí para ver cómo demonios te acuestas con ella, ¿no es verdad?

Van Beek no se molestó en fingir sorpresa. Su sonrisa se mantuvo inalterada, y su mirada fría le dio a Niko toda la respuesta que necesitaba.

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