PEQUEÑA AMADA MÍA. CAPÍTULO 21: Instintos disparados.
Niko no sabía exactamente por qué había decidido intervenir, pero su instinto lo había impulsado a acercarse en cuanto había visto la reacción de Gigi frente a aquel hombre. Esos ojos que generalmente brillaban con una luz contenida, ahora estaban apagados, casi muertos de miedo. El hombre no parecía particularmente peligroso, pero había algo en sus ojos que le resultaba alarmante.
Había algo profundamente incómodo en esa escena, y Niko no podía quedarse de brazos cruzados.
—¡Señorita Favre! —exclamó Niko con una voz autoritaria que no admitía réplica, mientras se acercaba a ella—. ¡La reunión empieza en cinco minutos y vamos atrasados, apúrese!
Gigi parpadeó, sorprendida por la aparición repentina de su jefe. Era obvio que no esperaba verlo allí, y menos con tanta urgencia en su voz. Renard lo miró con desdén, como si Niko fuera una simple interrupción molesta, pero algo en la presencia del empresario lo hizo contenerse de decir algo ofensivo.
—¿Reunión…? —Gigi murmuró, aún aturdida, porque conociéndose era muy probable que lo hubiera olvidado.
Niko se acercó más, interponiéndose deliberadamente entre Renard y Gigi, bloqueando cualquier contacto visual entre ellos.
—Sí, la reunión. ¿Lo olvidó? Vamos, no tenemos tiempo que perder. ¡Vamos!
Gigi, que apenas lograba mantener el café en sus manos por los nervios, asintió rápidamente, reconociendo la salvación en la firme mirada de Niko. Sin decir una palabra más, se giró hacia él, alejándose de Renard lo más rápido que sus piernas le permitían. El hombre, sin embargo, no parecía dispuesto a ceder tan fácilmente.
—Espera, Gigi. No hemos terminado de hablar —insistió Renard, alzando un poco la voz.
Pero Niko se dio la vuelta con una calma tensa, clavando sus ojos fríos en los de Renard.
—Lo siento, señor, pero esto es horario de trabajo y somos muy estrictos en la empresa —le dijo con una seriedad que no admitía objeciones—. Si tiene algo que decirle, tendrá que esperar.
Renard lo miró con una mezcla de rabia e impotencia, pero se dio la vuelta y se alejó, controlándose.
Cuando Renard desapareció por la esquina, Gigi sintió que el aire volvía a sus pulmones. Estaba temblando y su mente parecía un caos, pero en cuanto él echó a andar de regreso al edificio, ella lo siguió a tropezones y sin chistar.
—Lo siento… —susurró, con la voz temblorosa apenas entraron a la oficina—. Lo siento mucho, señor Keller. ¡No sabía que había una reunión! ¡Debo haberlo anotado mal o…!
—No hay ninguna reunión, Gigi —contestó Niko con impotencia, y con sus ojos clavados en los de ella, estudiándola—. No quería hacer esto aquí en el despacho pero es evidente que no hay otro lugar más apropiado.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....