PEQUEÑA AMADA MÍA. CAPÍTULO 33. Una propuesta extraña
Niko quería que la tierra se abriera a sus pies mientras le ponía el seguro a la puerta de su habitación y miraba la carpa de circo que traía en los pantalones.
—¡Maldición! Si sigo así voy a acabar en el médico —suspiró levantando la mano derecha y mirándose la palma—. Al final del día solo nos tenemos uno al otro, ¿verdad?
Y lo más gracioso era que ni siquiera le pasaba por la cabeza salir de aquella casa a sacarse el exceso de excitación con nadie más.
Gigi, por su parte, se quedó mirando la puerta por donde Niko había desaparecido, con el corazón todavía acelerado. ¡Una junta! ¡¿Cómo iba a hablar delante de todos?! Se dejó caer en la cama, apretando la almohada contra su pecho mientras su mente corría a toda velocidad. La idea que había tenido para la celebración le parecía genial, pero ahora, con la presión de presentarla frente a un montón de ejecutivos trajeados, todo empezaba a tambalearse.
"No puedo hacerlo... ¡no puedo hablar en una junta!", pensaba mientras su estómago se retorcía en nudos.
El resto de la noche fue una mezcla de pensamientos entrelazados. Su idea, la junta, el nerviosismo, y, claro, la imagen de Niko paralizado cuando la había visto envuelta en la toalla. Cada vez que recordaba su expresión, el calor le subía al rostro. ¿Por qué no se había encerrado en el baño cuando lo escuchó llegar? ¡Se sentía como si él la hubiera visto desnuda y lo peor del caso… eso no le había molestado!
Aquel hombre no la había mirado inapropiadamente ni una sola vez, y ella se sentía como si quisiera escribirse un cartel en la frente que dijera: “¡Por Dios, fáltame al respeto!”
Sin embargo a la mañana siguiente se levantó con unas ojeras que se podrían disimular ni con maquillaje.
—Voy a morir… —murmuró para sí misma mientras se miraba en el espejo.
Por suerte, Niko apenas la miró mientras le abría la puerta del auto como un caballero y la llevaba a la oficina. Sin embargo él no necesitaba mirarla mucho para saber que ella estaba asustada.
—¿Estás bien? —preguntó, preocupado.
—No creo que pueda hacer esto, Niko… —respondió ella, con la voz temblorosa—. No puedo hablar frente a toda esa gente. ¿Y si se ríen de mi idea? ¿Y si piensan que es estúpida?
Niko la miró con una sonrisa tranquilizadora, sujetando su mano con una caricia suave… hasta que recordó dónde había estado la suya la noche anterior.
—Gigi, estoy seguro de que cualquier cosa que se te haya ocurrido será increíble. Además, estaré allí contigo, y sabes que voy a respaldarte en todo.
Cuando llegaron, los directores ya estaban sentados alrededor de la enorme mesa de caoba. Niko comenzó a dirigir la última junta del semestre y por supuesto los resultados habían sido espectaculares, así que todos intercambiaban miradas curiosas, esperando la gran revelación de lo que sería la celebración del fin de semestre.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....