PEQUEÑA AMADA MÍA. CAPÍTULO 35. Una mujer perfecta
El ambiente en la casa de los Keller estaba lleno de risas y bromas desde el primer momento. Gigi apenas podía procesar la rapidez con la que todos la aceptaban, le sonreían, y le encargaban tareas como al resto de las primas, como si ella siempre hubiera pertenecido a la familia.
Los Keller podían ser multimillonarios, pero eran cálidos y locos, y aunque Niko normalmente tenía respuestas rápidas y sarcásticas para todo, parecía que frente a todos ellos estaba desarmado, lo cual la hizo sonreír por dentro.
—¡Vamos, Niko! No puedes presentarnos a una chica tan guapa y quedarte callado como si fueras un monje —bromeó Mauro, mientras se acercaba con un vaso de vino—. ¿Cuánto tiempo te tomó convencerla de venir aquí?
—Cinco minutos —respondió Gigi con una sonrisa traviesa—. Pero aún estoy considerando si fue buena idea o no. ¡Juro que yo no sabía nada sobre la adopción!
La sala estalló en carcajadas, y Niko volvió a toser mientras le lanzaba un cojín a su primo.
“¿Siempre es así con ellos?, se preguntaba Gigi, sorprendida, pero no pudo dejar de notar que era cierto, debía ser la primera vez que Niko llevaba a una mujer con su familia porque esa parecía ser una novedad que tenía a todos demasiado entusiasmados.
—Bueno, bueno. ¡Esto hay que celebrarlo! Vamos a llamar al resto de la tropa, y hagamos una fiesta —intervino Anja, mirando a Gigi de arriba abajo con una expresión pensativa—. Nosotras nos vamos de compras y a la peluquería, ¿verdad, chicas?
—Mamá… —trató de ayudarla Niko.
—¡Mamá nada! No la vas a tener todo el día a tu sombra para que ande muda la pobre muchacha. ¡Es día de chisme! ¡A la aventura! —gritó y aquel batallón de mujeres se subieron a los autos, arrastrando a Gigi con ellas.
Y por supuesto que todo terminó con mucha champaña entre las tiendas y el spa, pero todas respetaron cuando Gigi aceptó solo una copa.
—Tampoco tienes prisa —le sonrió Ainara, la esposa de Mauro—. Si estás con un Keller eventualmente aprenderás a beber. Dan tantos dolores de cabeza que te bebes la botella o se las lanzas. ¡No hay más opción!
—Bueno… la verdad es que no estoy con él —murmuró con suavidad y absolutamente todas le creyeron.
—¡¿Qué?! ¡¿Por qué!? —rezongó la tía Andrea.
—Pues… creo que me ve muy joven para él —murmuró Gigi cohibida—. Sí que me veo un poco infantil. ¿Verdad?
Y en ese mismo segundo las gemelas se levantaron como un resorte.
—¡Uy, trabajo para nosotras! —exclamaron Noémi y Chiara a la vez.
Y no mentían, porque esa noche cuando la fiesta empezó, lo que bajó de la habitación de Gigi fue una chica completamente transformada.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....