PEQUEÑA AMADA MÍA. CAPÍTULO 36: Un nombre para lo nuestro
El aire se volvió denso mientras Gigi cerraba los ojos y se dejaba arrastrar en aquella vorágine de deseo. Padecía de una inexperiencia feroz, pero dos cosas estaban de su parte: la primera era que estaba muy segura de lo que estaba sintiendo por Niko, y la segunda era que confiaba en él.
Y por suerte en ninguna de las dos se equivocaba.
Sus labios se movían con una sincronía perfecta, como si hubieran estado hechos para encontrarse. La respiración de Gigi cada vez era más pesada y las manos de Niko se deslizaron por su espalda, haciéndola estremecerse mientras sentía aquel cosquilleo desesperante asentándose en su vientre.
Su cabeza estaba un poco perdida en todas aquellas sensaciones, pero la más poderosa fue, indudablemente, la violencia de aquella erección que se despertó contra su intimidad.
—Ah… —ahogó un jadeo y lo escuchó gruñir suavemente, separándose de su boca aunque fuera con una clara lucha interna.
Niko se mordió los labios con un jadeo pesado y su frente se apoyó contra la de Gigi mientras trataban de recuperar el aliento.
—¡Diablos… ni el momento ni el lugar! —susurró Niko, con la respiración aún agitada, porque definitivamente no iba a poder concentrarse estando en la casa de sus padres.
Ella apretó los labios con una sonrisa mientras se sonrojaba por completo, sin embargo, no podía negar que su corazón se hinchaba un poquito más por el respeto y el control que él estaba mostrando, incluso cuando ella también lo deseaba con la misma intensidad.
—Quiero hacer las cosas bien contigo —susurró Niko, acariciando suavemente su rostro y levantando los ojos de Gigi hacia él—. Ya sé que mi vida amorosa ha sido… puramente sexual, nada más, así que quiero hacer contigo algo que jamás he hecho hasta ahora.
Gigi arqueó una ceja, un poco divertida.
—¿Me vas a llevar a conocer a tu familia? —bromeó, intentando aliviar la tensión con una sonrisa—. ¡Ah, no, que eso ya lo hiciste!
Niko se echó a reír y negó con la cabeza, mientras sus ojos brillaban con ese toque de picardía que la desarmaba.
—No, Gigi. Pero te voy a decir esto muy en serio así que procura no espantarte —dijo, tomando su mano y acercándola a su pecho, justo donde ella podía sentir los latidos acelerados de su corazón—. Quiero ponerle una etiqueta a esto.
—¿Eh…? —balbuceó Gigi porque eso sí que no lo había esperado.
—¡Un nombre! ¡Un cartel luminoso si hace falta! —replicó él—. Quiero que seas mi novia, oficialmente. Así que… ¿quieres ser mi novia?
El corazón de Gigi dio un vuelco. Sus labios se despegaron, pero no salieron palabras hasta que no lo vio sonreír de nuevo.
—¿En serio? —preguntó en un susurro.
—Muy en serio —repitió él con suavidad—. Quiero estar contigo, Gigi. Quiero… hacer las cosas al ritmo correcto. Solo tú y yo. ¿Qué dices?
Y la única respuesta que obtuvo fue un movimiento suave de cabeza porque a ella de verdad no iba a salirle ni un solo sonido de la emoción; pero aquella sonrisa que iluminó su rostro fue tan grande que Niko sintió que le derretía el corazón. La besó de nuevo, esta vez con una dulzura que contrarrestaba la intensidad del momento anterior. Un beso lento, profundo, lleno de promesas, con la ternura justa para que cuando la llevara a la cama ella no se hiciera las ideas equivocadas.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....