PEQUEÑA AMADA MÍA. CAPÍTULO 56. Amor con fe
Niko se paseaba frenéticamente por su despacho, sintiendo cómo la desesperación lo consumía cada vez más. Los investigadores estaban sentados frente a él, mirándose entre sí, nerviosos y sin saber qué decir. Uno de ellos se atrevió a hablar, pero Niko lo interrumpió antes de que pudiera empezar la frase.
—¡No me importa cuántas veces me digan que es complicado! —gritó, con los puños apretados—. ¡Encuentren algo! ¿Cómo es posible que no haya ni una m*****a muestra de ADN en toda la casa? ¡¿Me estás diciendo que no se le caía el cabello como a la gente normal?!
—Señor Keller, sí encontramos cabello, pero la muestra estaba degradada, el laboratorio no pudo hacerle una prueba fiable. Si al menos hubiera dejado otros efectos personales… Normalmente, podríamos usar el cepillo de dientes o incluso el cepillo de pelo que recoge mucho más cabello, pero… —respondió el investigador, con tono de disculpa.
—¿No se supone que ustedes son los mejores? ¡Demonios! ¡Esto no puede estar pasando! —gruñó Niko porque en aquel mismo momento sentía que estaba intentando ganar dos batallas paralelas.
La primera era encontrar a Gigi, y la segunda era hacer una prueba de ADN de una vez por todas para confirmar que no era su hija.
Los investigadores bajaron la cabeza, incapaces de responder ante el enojo de Niko; y él golpeó el escritorio con fuerza, sintiendo la impotencia crecerle dentro como una mala hierba. Todo era un maldito caos, y lo peor de todo era que Gigi había desaparecido como un fantasma.
—Salgan de aquí —ordenó finalmente, con la mandíbula apretada.
Los hombres no tardaron ni un segundo en obedecer y abandonaron el despacho, dejando a Niko solo con sus pensamientos y su rabia.
Todo parecía estar en su contra, como si el universo entero conspirara para que Gigi se desvaneciera sin dejar rastro, pero él sabía muy bien cual era el siguiente paso.
Así que tomó el teléfono y marcó el número de su tío John. Si alguien podía ayudarlo a encontrarla, era él, después de todo era un exagente de la CIA. John tenía contactos, gente que sabía moverse en las sombras. Si nadie más podía hacer nada, John sí.
—Necesito tu ayuda—dijo Niko, tratando de mantener la calma en su voz apenas su tío le contestó—. No puedo encontrar a Gigi. Se llevó todo su dinero y desapareció, los investigadores no han encontrado ni una sola muestra de ADN útil así que encontrarla es… es imperativo. Por favor, dime que puedes hacer algo.
Hubo una pausa breve, y luego John respondió, con su tono grave y serio habitual.
“Dame unos días”.
Y exactamente unos días era todo lo que necesitaba para mover sus hilos, y justo cuatro días después, John estaba en el despacho de Niko. Las ojeras de su sobrino eran evidentes, casi no había dormido desde la desaparición de Gigi. Se había obsesionado con encontrarla, con traerla de vuelta, pero cada día que pasaba, parecía que estaba más lejos.
—No hay rastros digitales de ella —dijo John, mientras dejaba caer un grueso archivo sobre el escritorio—. Gigi está siendo muy cuidadosa. No ha usado su tarjeta de crédito, así que debe estar pagando en efectivo.
Niko pasó una mano por su cabello, frustrado.
—Eso no tiene sentido. ¿Qué pudo hacer con más de medio millón de francos? ¡Sería una locura cargar tanto dinero encima! ¡Cualquier cosa podría pasarle, Jhon!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....