PEQUEÑA AMADA MÍA. CAPÍTULO 62. Rastreando el pasado
Niko caminaba de un lado a otro de la pequeña sala, con el teléfono apretado en su mano, esperando que Jhon respondiera. Gigi lo observaba desde el sofá, con Galia dormitando en su regazo; y aunque trataba de calmarse, el nudo en su estómago no desaparecía. Había tanto en juego, tanto que no comprendía del todo, y eso la asfixiaba.
Finalmente, el teléfono de Niko vibró y él respondió al instante, sin apartar la mirada de Gigi.
—Jhon, necesito que hagas algo por mí —dijo en cuanto su tío respondió al otro lado—. ¿Es posible rastrear el dinero que mis padres le pagaron a Chantal hace dieciocho años? Quiero saber a dónde fue a parar.
Del otro lado de la línea, Jhon se tomó unos segundos para responder.
—¿Estás hablando de los tres millones? —preguntó con tono sorprendido—. Bueno…. No te lo puedo garantizar, pero pondré a los chicos a trabajar en eso ahora mismo. Aunque han pasado muchos años quizás puedan intentar seguir el rastro, ver si hay alguna cuenta bancaria o transacción que revele lo que hizo con ese dinero.
—Gracias, Jhon. Eso me ayudará mucho. Avísame cuando tengas algo —respondió Niko, y ese tono tenía una urgencia subyacente que puso a Jhon a repartir órdenes en un segundo.
Niko, por su parte, cortó la llamada y se giró hacia Gigi, que lo observaba en silencio, mordiéndose el labio inferior, como hacía siempre que estaba nerviosa. Él cruzó la habitación en dos pasos, y se sentó en la pequeña mesa de centro frente a ella, acariciándole la mejilla con suavidad, como si quisiera borrar todas sus preocupaciones.
—No tienes que preocuparte por nada, nena —le dijo en un tono tranquilo, pero cargado de determinación—. Pase lo que pase, jamás voy a abandonarte. Ni a ti ni a nuestro bebé.
Gigi bajó la mirada, incapaz de sostener la suya. Se sentía culpable, avergonzada y, sobre todo, aterrada.
—Tengo miedo, Niko —admitió en voz baja—. Miedo de lo que pueda pasar. Y más que nada, miedo de que este bebé… pueda tener algún problema genético. Si soy realmente tu hija…
Niko le tomó las manos con firmeza, haciendo que lo mirara a los ojos.
—Eso es justo por lo que tenemos que hacernos la prueba de ADN ya. ¡Lo antes posible! —replicó Niko sin alterarse—. Lo sabremos pronto, en solo dos días. Hasta entonces, no vamos a dejar que el miedo nos controle, ¿de acuerdo?
Gigi asintió, aunque su corazón seguía acelerado. Niko era tan sólido, tan seguro de lo que decía, pero ella seguía sintiéndose atrapada en esa pesadilla que no parecía tener fin. Quería creerle, pero la sombra de la duda era difícil de ignorar.
—Ahora quiero que descanses —continuó Niko, mirándola con ternura—. Has pasado por mucho, y necesitas dormir. Te lo aseguro, todo estará bien.
Gigi intentó protestar, pero estaba agotada. Se levantó lentamente, dándole una última mirada a Niko antes de dirigirse a su habitación. Él la observó hasta que cerró la puerta, y luego se dejó caer en el sofá, con Galia subiendo a su regazo, buscando su atención. La acarició distraídamente, perdido en sus pensamientos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....