PEQUEÑA AMADA MÍA. CAPÍTULO 64. Resultados
Gigi estaba soñando. Lo sabía porque solo en sus sueños podía volver a sentir la cercanía de Niko de esa manera. Estaba en sus brazos, su rostro tan cerca del de ella, y sus labios rozaban los suyos con una dulzura que la hacía temblar.
Su corazón latía con fuerza, ese corazón que había estado oculto tras una barrera de miedo y dudas en las últimas semanas, y que solo inconsciente se atrevía a reconocer lo que en verdad deseaba. En su sueño, Niko la besaba con una intensidad que la hacía perderse, como si cada segundo de ese beso fuera la única verdad que importaba en el mundo.
Sin embargo cuando abrió los ojos, sintiendo el amanecer apenas asomando tras las cortinas, se dio cuenta de que aquello no era solo un sueño.
Niko estaba ahí, en la cama con ella, besándola de verdad. Su boca seguía la línea de su cuello, rozando su piel como si no hubiera dejado de desearla ni un segundo.
Solo bastó un segundo para que su cuerpo se tensara, el mismo que le tomó a la boca de Niko alcanzar la suya y devorarla con un beso dulce y feroz, profundo, lleno de fuerza, como si quisiera dejar claro que nada ni nadie los separaría nunca más.
—Niko… —jadeó Gigi tratando de retroceder, pero el abrazo de aquel hombre era masivo e imposible de rechazar.
—Ya salieron los resultados. —Él sonrió contra sus labios, sin apartarse, con una calma que contrastaba con el torbellino que sentía Gigi dentro—. Por eso te estoy besando.
Los ojos de la muchacha se abrieron en un instante, casi sin poder creer lo que estaba escuchando. ¿Era posible? ¿De verdad había terminado la pesadilla?
—¿Entonces… entonces tú y yo no…? —susurró mientras su corazón golpeaba frenéticamente contra su pecho y las lágrimas subían a sus ojos.
Niko acarició su rostro y se inclinó sobre ella, dejando que sus labios rozaran los suyos de nuevo antes de hablar.
—La única sangre que nos une es la de este bebé que estamos esperando. Este bebé por el que ahora podemos alegrarnos, de verdad, sin miedos.
Gigi sintió que el aire le abandonaba los pulmones. No podía creer lo que estaba escuchando. Toda la ansiedad, el pánico que había estado acumulándose dentro de ella durante días, de repente se desvaneció como una nube disipándose al sol.
No había nada que los uniera más allá del amor que sentían el uno por el otro y el bebé. ¡Solo eso!
—No puedo creerlo… ¡Dios, no puedo creerlo! —exclamó aliviada y luego sus ojos se encontraron con los de aquel hombre, porque entre tanta angustia por fin podía liberar su corazón de todo lo que sentía—. ¿De verdad… de verdad estás feliz por nuestro bebé? Sé que no lo planeamos, que es muy pronto…

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....