PEQUEÑA AÑADA MÍA. CAPÍTULO 69. Una exigencia humillante
La mirada de Gigi ardía mientras miraba a su madre. La sala privada, elegantemente decorada, se había convertido en un campo de batalla invisible, lleno de tensiones que cada uno manejaba a su manera. Pero oír a Chantal pidiendo más que solo dinero y beneficios, ya era más de lo que Gigi podía soportar sin estallar.
Y a lo mejor eran las hormonas, o a lo mejor era la confianza de tener a aquel hombre junto a ella, respaldándola, pero juraba que jamás había desafiado a su madre de aquella manera.
—¡No quieres esa mansión por el dinero! —dijo Gigi, con voz firme y furiosa—. ¡La quieres para humillar a los Keller! ¡Solo eres una estafadora, ya lo sabemos! ¡Has pasado tu vida engañando a la gente y aprovechándote de otros! Pero ¿esto? ¡Solo estás tratando de vengar a tu ego, porque los Keller no te aceptaron! ¡¿En serio crees que puedes despojar a los padres de Niko de lo que por derecho les pertenece!?
—¡Pues veremos qué tan importante eres para tus queridos suegros, estúpida! —replicó Chantal—. Si te quieren lo suficiente a ti y a tu mocoso como para dejar su preciada mansión, o si no vales lo suficiente para ellos.
—¡Eres una bruja! —gruñó Gigi con los puños apretados—. Esa casa para Niko representa recuerdos de su infancia y su familia, y quieres que termine en manos de alguien que lo odia, ¡de alguien que odia a su propio nieto!
Chantal la miró con una sonrisa que parecía pintada de veneno.
—¡Oh, querida, ahórrate el drama! —respondió con un tono teatral—. No te creas que porque te arreglaron y te maquillaron eres alguien. Tú todavía eres una mocosa sin voz ni voto, ¿entiendes? Tú solo eres otro juguete de Niko, algo de lo que él se va a cansar. Y cuando eso pase, cuando te veas gorda y fea por el embarazo, no dudará en dejarte.
—¡Cállate! —gruñó Niko mirando a Chantal a los ojos porque no podía creer que después de todo se atreviera a decir cosas como esa.
Sin embargo a su lado Gigi retrocedió cuando Renard se acercó a ella, observándolo de arriba abajo con la misma mirada lasciva que siempre lograba ponerle la piel de gallina. Le sonrió como si le estuviera haciendo un favor, como si le estuviera ofreciendo una salida.
—No te preocupes, Gigi —dijo él en tono paternalista y asqueroso, mientras extendía una mano hacia su rostro—. Si Niko te deja, nosotros te recibiremos en la mansión. No te faltará nada… pero nada de nada…
Gigi retrocedió, apartando con asco la mano de Renard apenas este tocaba su mejilla y un segundo después Niko le sujetaba la mano a aquel hombre, apretándola hasta arrancarle un gesto de dolor. Lo soltó con brusquedad y escupió con rabia:
—Lo que pidieron lo tendrán. Mañana temprano pasaré por ustedes y los llevaré a la mansión para arreglar todo. Espero que cumplan su parte y desaparezcan de nuestras vidas después de eso.
Chantal y Renard intercambiaron una mirada de triunfo.
—Por supuesto.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....