PEQUEÑA AMADA MÍA. CAPÍTULO 71. El resto de nuestras vidas
Esa noche, Jhon fue a la casa de Niko para darle el informe que él estaba esperando. Y Niko tenía tanta confianza en lo que había hecho que hizo que Gigi se sentara a su lado para que pudiera escucharlo por sí misma de primera mano.
—Ambos han dejado el país —dijo Jhon, con una expresión satisfecha—. Chantal y Renard.
Gigi lo miró asombrada y él se explicó un poco más.
—Renard se escapó del hospital en el que lo estaban atendiendo y cruzó la frontera hacia Alemania. No creo que tenga intenciones de volver. Y Chantal tomó un vuelo a Estados Unidos, así que sus intenciones creo que son más claras todavía.
—¿Hospital? —murmuró ella mirando a Niko y este exhaló un suspiro.
—Todavía está vivo, eso es lo que importa —aseguró él, y luego le dio las gracias a su tío por mantenerse alerta en todo aquello.
Solo unos minutos después de que Jhon se despidiera, Niko entró a la habitación donde Gigi lo esperaba, sentada en la cama con una mezcla de ansiedad y preocupación. Él le sonrió, sentándose a su lado mientras la abrazaba con suavidad.
—Ya no tenemos nada de qué preocuparnos, amor —le susurró, acariciando su vientre—. Por fin estamos libres de ellos.
Gigi lo miró con una sonrisa temblorosa, llena de alivio y de un cariño inmenso.
—¿De verdad? —preguntó, con el rostro iluminado por la esperanza.
Niko asintió, besando su frente con ternura.
—Sí. Ahora solo tenemos que esperar a nuestro bebé, alegrarnos por lo que viene y por la vida que estamos construyendo juntos. Nadie nos va a interrumpir, te lo prometo.
Gigi suspiró, y por primera vez en mucho tiempo, se permitió relajarse por completo en los brazos de Niko, imaginando el futuro que estaba por venir, libre de las amenazas y oscuridades del pasado.
La vida comenzaba a encontrar un ritmo tranquilo nuevamente, como si las sombras del pasado se hubieran disipado de una vez por todas.
Gigi y Niko estaban disfrutando de cada pequeño momento, incluyendo el hecho de que Gigi se preparaba para empezar de nuevo en su escuela de repostería.
—Niko, ¿crees que va a ser raro? —preguntó ella una noche, mientras acomodaban los platos en la cocina después de cenar.
—¿Qué cosa?
—Pues… volver a la escuela estando embarazada. —Gigi soltó un suspiro y miró hacia abajo, acariciándose el vientre todavía planito—. ¿Y si no tengo tiempo de hacer todas las tareas? ¿O siquiera de seguir con los cursos…? Digo… ¿cómo se supone que vaya después de que tenga al bebé?
Niko sonrió, acercándose a ella para abrazarla.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....