REGLA # 1. CAPÍTULO 7. De príncipes y dragones
Mariel terminó de acomodar su pequeño rincón en el vestidor de Leon antes de ponerse su pijama favorito: un conjunto de pantalones holgados y camiseta, cubierto de estampados de animalitos.
Para cuando salió del baño Leon estaba sirviendo dos copas de brandy, pero al levantar la vista y verla en su pijama de animalitos, soltó una carcajada que resonó en toda la habitación.
—¿Qué? —preguntó Mariel, fingiendo estar ofendida, pero sin lograr ocultar la sonrisa.
—Nada, nada —respondió él, conteniendo la risa mientras le pasaba uno de los vasos—. Solo que… ¿tú tienes idea de lo tierna que te ves?
Ella tomó la copa, mirando de reojo su pijama, y luego volvió a mirarlo con picardía.
—Por supuesto que sí —dijo mientras levantaba la copa en un pequeño brindis—. Los hombres no pueden resistir echárseme encima cuando me ven con algo tan sexy.
—¡Oye! ¡¿Y como cuántos hombres te ven en pijama?! —reclamó él fingiendo que de verdad le importaba… o no…
—No te preocupes, yo soy una buena esposa te seré fiel hasta que la distancia nos separe.
—¿Qué distancia? —preguntó Leon confundido.
—Una así como de este tamaño… —respondió ella con aquella vocecita inocente mientras sus manos se separaban como veinticinco centímetros.
Y por supuesto que él escupió el brandy hasta por las orejas cuando se dio cuenta de que ella se estaba refiriendo a un miembro masculino ¡muy masculino!
Chocaron las copas otra vez y Leon trató de llevar la conversación por otro camino porque sentía que hablar de sexo con Mariel era como pervertir a una monjita o algo así.
—Sabes, si mi madre vuelve a molestarte mañana, solo tienes que decírmelo y lo resolveré. No quiero que tengas que lidiar con ella sola —dijo él, mirándola con algo de preocupación.
Mariel negó con la cabeza y le dio un golpecito en el brazo.
—No te preocupes. Puedo manejarlo —contestó con una sonrisa confiada—. No he llegado hasta aquí para salir corriendo porque tu madre me diga “arrastrada”. ¡Oye me dijo arrastrada!
—Te lo dijo. Te lo dijo…
—¿Ves? Ofensas pasadas de moda. Ya buscaré yo cómo responderle.
Leon se rio, impresionado por su valentía, y le ofreció un poco más de brandy, pero Mariel levantó una mano en señal de alto mientras ponía el vaso a un lado.
—Nada de eso, esposo mío. Sé que el pijama provoca pero ni se te ocurra emborracharme. —Le lanzó una mirada divertida—. Porque para empezar, ni siquiera eres mi tipo.
Leon dejó escapar una carcajada viéndola esconderse bajo las mantas, y no pudo evitar alzar las cejas con sorpresa.
—¿Ah, no? Y entonces, cuéntame, ¿cómo será el tipo de una chica linda y adorable como tú? —preguntó, observándola con curiosidad—. ¿Algo así como un caballero de brillante armadura?
Mariel se llevó una mano a la barbilla y frunció los labios, fingiendo pensarlo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....