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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 958

CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 7. La siguiente apuesta

Chloe no podía describir exactamente la cara de Nico, pero evidentemente parecía mitad complacido y mitad impresionado. Y podía imaginar por qué, porque a fin de cuentas los hombres tan atractivos como los gemelos, seguro estaban acostumbrados a que todas las mujeres cayeran rendidas a sus pies.

El problema con eso era que Chloe ya tenía demasiadas complicaciones en su vida como para también sumarle la de derretirse por un idiota.

—Entonces… ¿qué harás los próximos días? —preguntó Nico, apoyado casualmente contra la encimera de la cocina, y poniéndole su sonrisa más despreocupada.

Chloe, negó levantando el índice.

—No voy a decirte nada. No le daré pie al loco de tu hermano para que vaya a divertirse a mis expensas —replicó.

—¿Y no te has puesto a pensar que su interés en ti puede ser genuino?

—¿Cómo el tuyo en mi hermana? —replicó Chloe y Nico se cruzó de brazos.

—¡Wow! Eres una chica dura —sonrió.

—Precavida —apuntó ella y antes de que Nico pudiera insistir, Claire apareció en la cocina como una tormenta con tacones.

—Chloe, deja de perder el tiempo y ve a terminar de ajustar mis vestidos —escupió entre dientes mientras trataba de forzar una sonrisa que le salió torcida—. Mañana es la siguiente fase de las pruebas con Odette.

Nico la miró con disimulo, con una expresión que claramente significaba: “Ya me enteré de dónde estarás.”

Así que Chloe bufó con impotencia y se fue a su habitación, dejándose caer en aquella odiosa silla de costura.

¿Por qué Nico tenía que ser tan atractivo?

No, esperen. No Nico, los dos.

Los gemelos eran atractivos de una forma casi insultante. Pero no era tan tonta como para no darse cuenta de que, si de Nico le había gustado la cara, en Elías había algo más… algo en su mirada, en su forma de sonreír…

“Lo bueno es que no te interesa. Ahora sí no te interesa ninguno, Chloe, porque esos dos son unos jugadores”, se dijo a sí misma, porque no podía darse el lujo de fijarse en ellos.

Al día siguiente, Chloe acompañó a Claire y a su madre a las pruebas de la marca Odette. Como era de esperarse, Amanda también estaba allí, lista para hacerle la vida más difícil; y desde el momento en que llegaron, Chloe fue tratada como si fuera una simple percha.

—Sostén esto.

—Tráeme aquello.

—Ay, Chloe, ¿puedes apurarte?

—¿Podrías no respirar tan fuerte? ¡De verdad que molestas!

Chloe se mordió la lengua para no responder. Sabía que cualquier cosa que dijera sería utilizada en su contra, pero por fin después de un tiempo de agonizante espera, por fin fue su turno de pasar, así que Chloe pudo entregar los vestidos y escabullirse a uno de los cuartos de diseño que estaba vacío.

Cerró la puerta con un suspiro de alivio, pro apenas apoyó al frente en la puerta, cerrando los ojos, cuando…

—Ya era hora —dijo una voz detrás de ella y Chloe se quedó paralizada.

Se giró lentamente y lo vio, apoyado contra una mesa llena de bocetos y telas.

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