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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 959

CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 8. Nivel básico de observación.

Cualquiera que lo conociera sabía que Elías Keller, a diferencia de su gemelo, era capaz de ocultar la rabia a un nivel experto, y seguir sonriendo aunque tuviera los instintos asesinos disparados.

Así que por un lado su cuerpo estaba reaccionando violentamente, muy violenta y silenciosamente al hecho de que Chloe Preston todavía fuera virgen. Y una mesa de por medio era por supuesto la mejor forma de ocultar esa reacción. Pero por otro, era lo bastante inteligente como para comprender que Claire había estado molestándola más de lo que imaginaba, y que la había hecho desconfiar de las intenciones de absolutamente todos los que se le acercaban.

—No sabía que a Claire le gustaba apostar tan fuerte —siseó entre dientes y por más que trató de ocultarla, Chloe pudo sentir su molestia.

—Para crueldades en mi vida ya la tengo a ella —siseó—. No necesito que jueguen conmigo.

Elías la miró en silencio por unos segundos y luego, para sorpresa de Chloe, una sonrisa comprensiva se extendió por su rostro.

—Esto va a ser más difícil de lo que pensé —suspiró metiéndose las manos en los bolsillos y la muchacha frunció el ceño sin comprender.

—¿Qué?

—Que eres una mujer increíblemente sexy, obviamente no te lo crees, así que la mitad de mi corazón está en guerra con la perra de tu hermana a partir de ahora y la otra mitad está de fiesta porque gracias a eso nadie te ha tocado todavía —dijo son tapujos y Chloe lo miró como si estuviera loco.

—¡¿Qué demonios te pasa?! —le espetó y lo vio encogerse de hombros.

—Que soy un hombre afortunado, eso pasa —murmuró él para sí mismo, pero antes de que la muchacha pudiera responder, un grito interrumpió el momento.

—¡CHLOE!

Claire vociferaba como si el mundo se estuviera acabando, o como si estuviera llamando a una criada rebelde, pero al final lo único que le importaba a Elías fue la forma en que la muchacha frente a él hacía gala de un autocontrol muy adulto para enfrentarse al berrinche de su hermana.

¿Y por qué era en nuevo berrinche? Simple:

Quince minutos antes Claire se pavoneaba frente al espejo con uno de sus vestidos, admirando su reflejo como si estuviera a punto de desfilar en una pasarela de Milán.

—Perfecto —dijo, girando ligeramente para ver su perfil—. Siento que me queda aún mejor que la última vez.

Su madre y Amanda asintieron con entusiasmo.

—Definitivamente, querida —dijo Mircella con una sonrisa satisfecha—. Eres la modelo perfecta para la marca de Odette.

—¡Por supuesto que sí! —exclamó Amanda—. Tendrán suerte de tenerte como modelo.

Después de modelar sus propios vestidos, Claire se cambió a la colección de Odette. Todos los diseños le quedaron un poco ajustado, con el primero dejó de respirar, con el segundo casi que trataba de no moverse y el tercero…

—Un momento… —murmuró Claire, intentando subir el cierre con todas sus fuerzas—. Este vestido…

El sonido de una tela desgarrándose hizo que todo el salón se quedara en silencio y la asistente de la diseñadora, una mujer elegante y menuda con gafas rojas, levantó la vista de su libreta.

—¿Qué demonios fue eso?

Claire se quedó petrificada.

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