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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 965

CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 14. Terroncito

La comida comenzó a llegar en grandes bandejas que fueron poniendo en medio de la mesa. Sean se puso la servilleta de babero, Logan agarró los cubiertos como si fuera un vikingo con hambre, Ophelia parecía a punto de un orgasmo visual con las hamburguesas y Melissa ya estaba tragándose una costilla sin decir siquiera “buen provecho”.

—No somos de juzgar aquí, como te darás cuenta —le dijo Nico encogiéndose de hombros—. Excepto a él —señaló a su hermano, de él si nos encanta reírnos.

Chloe miró a Elías, que se estaba sirviendo una porción enorme de carne y apretó los labios para no reír porque él parecía en el paraíso.

—¿Te vas a comer media vaca tú solo? —le preguntó y no le extrañaba con lo grande que era.

—¡Tiene que ser un macho alfa si quiere estar a la altura de un mujerón como tú! —exclamó Melissa y Chloe pasó saliva.

—¿La opción más lógica no sería pedirle al mujerón que bajara de peso? —murmuró y

Elías dejó su tenedor en la mesa con un gesto escandaloso y la miró como si acabara de decir una herejía.

—¡¿Perdón?!

—¿Eh…?

—¿Bajar de cuánto? ¿Quién en su sano juicio te pediría esa barbaridad? —dijo Elías con seriedad—. ¡Tú eres perfecta como eres! ¡Eres una cosita…!

—¡¡¡Así rica, chiquita, esponjosa, llenita de curvitas por todos lados…!!! —corearon todos y él le hizo un gesto sugerente mientras Chloe se ponía colorada, sintiendo que el calor le subía al rostro.

—¡Mujer, eres increíble, y esas curvas tuyas lo van a matar del corazón un día! —se carcajeó Ophelia mirando a Elías—. Tú no tienes que cambiar en nada, el que tiene que ser un lobo lomo plateado es él, déjalo que se esfuerce.

Chloe se quedó mirando a Elías que de verdad se portaba como si se pudiera comer una vaca él solo.

—¡Eso, eso! —dijo Elías con un tono firme—. El que tiene que ser más grande y más fuerte soy yo, porque estar contigo es un reto.

—¿Un reto?

—Sí —respondió él con una sonrisa pícara—. Eres inteligente, mordaz y no me la pones fácil. El secuestro terminará siendo mi única alternativa.

Chloe sintió que su corazón latía más rápido mientras lo veía inclinarse hacia ella, mirándola con esa intensidad que la hacía sentir tan expuesta.

—De verdad me encantas, terroncito. Me muero por tus curvas —suspiró él antes de volver a encajarle el diente a la vaca.

Chloe abrió la boca para responderle, pero no supo qué decir. Por primera vez en mucho tiempo, no tenía ninguna respuesta sarcástica.

Y eso lo decía todo.

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