CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 13. El lugar perfecto
El silencio se extendió en aquel reservado como una sombra espesa.
Los amigos de Elías y Nico intercambiaban miradas incómodas, algunos con molestia evidente, otros con incredulidad. Claire, por su parte, se dio la vuelta con la barbilla en alto, como si su ataque hubiera sido una victoria, y Elías parecía a punto de estallar de la rabia por eso.
Miró a Chloe como si esperara a que dijera algo, pero la muchacha ni siquiera hizo un sonido.
—¿No le vas a responder? —preguntó con tono controlado porque la que se merecía cuatro gritos definitivamente no era ella, pero Chloe simplemente sacudió la cabeza.
—No hay nada que decir —murmuró con voz apagada.
—¿Cómo que no? —Elías frunció el ceño—. ¡¿Vas a dejar que te hable así y no vas a defenderte… no vas a replicar?!
Chloe sonrió con tristeza y una resignación que al gemelo le sentó como una patada en el estómago.
—No se puede replicar la verdad, Elías.
Lo vio apretar los labios y no pudo negar que le sorprendió un poco lo frustrado que estaba, como si una punzada de rabia le escociera en el pecho.
—¿Cómo que la verdad? ¡Nada de lo que dijo esa bruja es verdad! —gruñó él entre dientes.
—Sí lo es —respondió Chloe con una serenidad inquietante—. Mi madre no me quiere. ¿Quién crees que venía en el auto con ella y le permitió dejarme tirada? Y mi padre se acuerda de que existo solo si me ve… y la verdad es que me ve muy poco, y que tampoco pregunta por qué ni siquiera ceno con ellos.
—Chloe…
—Solo quiero irme a casa —terminó la muchacha con un susurro.
—Y yo quiero ir a beber —replicó Melisa a su lado—. Hora de largarnos.
Elías apretó los puños, conteniendo el impulso de gritarle a Claire todo lo que se merecía. En cambio, tomó la mano de Chloe con firmeza y tiró de ella.
—Muy bien dicho, Mel, hora de largarnos. Nos vamos.
Nico se metió las manos en los bolsillos y los siguió sin dudarlo.
—Conozco el lugar perfecto —advirtió.
Para sorpresa de Chloe, los cuatro amigos de los gemelos hicieron fila detrás de ellos con entusiasmo.
—¿A dónde vamos? —preguntó Sean.
—A cualquier lugar donde no esté esa tipa —gruñó Elías alcanzando la puerta.
—¡Nico! —se escuchó la voz de Claire desde el reservado cuando se dio cuenta de que su novio la estaba dejando sola—. ¡Regresa aquí!
Pero Nico ni siquiera volteó a verla.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....