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Un contrato inesperado con mi jefe romance Capítulo 126

—No hemos hablado de qué te dio Anfisa al estar enloquecida de pasión por ti. ¿Qué le sacaste para que se llenase la boca sintiéndose una mártir?

Aquí siento sus hombros tensos, y su boca también.

—¿Qué me pudo dar ella a mí más que sexo kinky? ¿Era lo que querías escuchar? ¿Cómo ella rellenó mis mommy issues? Si quieres que entre en detalles, lo haré, pero te arrepentirás después Marianne.

—¿Si? ¿Y por qué ella y tú me dijeron que estamos siendo vigilados?

Acierto con mi cuestionamiento, Luciano se pone más tenso que nunca. No me habla, no me responde. Aquí es donde viene la teoría que estuve construyendo en esta noche sin dormir.

—¿Fuiste una especie de informante?

De pronto la dureza de Luciano se esfuma. Le sigue una gran carcajada que debe escucharse fuera de nuestra suite.

—Admito que me gusta más esa acusación que la de ser infiel. Te puedes explayar para mí — afinca emocionado su barbilla de su mano.

—Mi teoría es que… robaste información de los Kosnikov, algún negocio, y la vendiste o a la competencia o la usaste a tu favor para incrementar tu fortuna independiente de tu familia. Por lo que puede escuchar una buena parte del dinero de tu familia está encadenado a Leandro. Él se ve que te quiere, pero no confía en tu historial, ni en tu carácter. ¿Estoy en lo cierto? No estuviste con Anfisa sólo por sexo, la usaste por su marido.

En lugar de nervios o dureza, Luciano está viéndome como con orgullo. Un gran orgullo que es de lo más extraño del mundo.

—¿Tienes pruebas contigo? — cuestiona de excelente humor, tomando una de las galletas con las que acompañaba mi café, se la come.

—No las tengo… es… intuición.

Él vuelve a reírse.

—No tienes nada en contra de mí de ser así. Y aunque lo tuvieses… no puedes testificar en mi contra, eres mi esposa — me sonríe pícaramente.

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