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Un contrato inesperado con mi jefe romance Capítulo 129

Con la llegada de Luciano a la sala de juntas, la incomodidad se apodera de Mateo. Y su incomodidad hace que no termine de revelarme el nombre del accionista, tampoco le termina de contestar a Luciano. En un respiro, Ernesto está de regreso con nosotros argumentando que ya tienen que irse.

Con ello, ambos se despiden de mí volviendo a estrechar nuestras manos, y por igual tienen que hacerlo de Luciano. Con Ernesto el apretón de manos es normal, con Mateo no lo es. Veo que se la aprieta mucho, también veo que le dedica una mirada de amenaza que hasta a mí me da miedo. Luciano tenía ojos terroríficos cuando se lo proponía.

Al quedarnos los dos a solas, mi esposo no pierde tiempo en hablar.

—¿Qué fue eso Marianne? — pregunta mirándome con exigencia.

—¿Mi trabajo? — respondo viendo a los lados.

—No me parecía trabajo de lo que hablaban. Estaban muy cerca para considerarlo trabajo — comenta.

Puede que al querer sacarle información a Mateo me haya inclinado más a él, pero sus acusaciones son absurdas. Como si de por sí, Luciano no fuese una existencia absurda en mi vida.

—Estás viendo cosas donde no las hay. Deja la paranoia.

—Sí, paranoia. No llegué lo suficientemente rápido para la reunión que adelantaron tanto sospechosamente. ¿Se te escaparon? ¿Lo lograron?

Esta vez en mi rostro nace una sonrisa orgullosa, después tomo el contrato firmado por Mateo y se lo presento.

—Quien logró su objetivo fui yo, lo logré. Firmó — anuncio feliz.

Él toma la carpeta y la comienza a leer con una leve sonrisa de satisfacción. Estoy a la espera de mis elogios por desempeño en los minutos que se tarda en leer el contrato. Sin embargo, al final su expresión de satisfacción se cae. Su rostro se enfría.

—¿Dónde está la cláusula con SMB?

—Pidieron retirarla — contesto.

—¿Cuáles motivos citaron?

—Argumentaron que uno de nuestros accionistas era su dueño. Consideraron a la cláusula como poco ética.

—¿Cediste, así como así? ¿Quién te dio permiso para modificar el contrato?

—No fue así como así. Estuvieron insistentes en modificar otras cláusulas que serían más problemáticas para nosotros. Ese fue el punto más irrelevante para nuestra empresa, Belmonte Raíces. Para ella es que yo trabajo, no para otra externa. Sabes que ellos eran nuestra mejor opción, no los podía perder.

Luciano suspira y cierra la carpeta.

—Tienes agallas y lealtad, pero falta de visión y ambición — suspira Luciano.

—¿Falta de visión es haber vendido nuestro mayor proyecto actual a una empresa de ese calibre? Los Nichols harán prosperar a New Century. Fue un pequeño precio a pagar — me defiendo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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