—He estado ocupada con trabajo. La expansión de la empresa nos ha mantenido a todos colapsados — me excuso — Incluyendo a Andrew ¿no es así? Debe estar trabajando sin descanso.
Amanda hace un gesto de que la agredí con ese comentario. Obviamente le picaba que le hablase de Andrew, no he escuchado buenas cosas de su matrimonio. Hasta llegué a oír un rumor con una compañera de trabajo que no lo dejaba bien parado. De lo que me había salvado.
—Te entiendo también. Ser madre es un trabajo igual de demandante, yo tampoco he descansado. Tengo días sin dormir — presume ella.
No digo nada a eso, me quedo mirando a la bebé en brazos de la niñera. Está durmiendo, sin embargo, la niñera, se ve tremendamente cansada. Algo me dice que la que no duerme es la niñera.
—Pero es uno que merece cada sacrificio. ¿Cuándo lo serás tú? ¿Tu marido viaja mucho últimamente también no? ¿Es que tienes problemas para concebir o está muy ocupado con alguien más? — suelta el veneno que ya conozco bien de ella.
Me ha buscado la lengua. Me enfurece que insinué esas cosas que tanto me lastiman.
—¿Qué te hace pensar que está bien hacerme este tipo de comentarios? ¿Te la pasas muy ocupada dices? Pareciera lo contrario, tienes demasiado tiempo libre entre tus manos. Yo no — le sonrío hipócritamente, ella hace lo mismo y la niñera ni sabe para dónde ver. Decide alejarse de nosotras.
—¿No eres capaz de perdonarme verdad? No puedes superar que Andrew se haya quedado conmigo y necesitas humillarme frente a las sirvientas — se queja Amanda.
Tengo que hacer una mueca de burla ante su posición.
—La que no puede aceptar que se ha casado con un pedazo de m****a eres tú Amanda. ¿A quién engañas? ¿Crees que tengo celos de ti? ¿No ves con quién estoy casada yo?
—Con mi medio hermano. Lo que hace de Amandita la sobrina de ambos por lazos sanguíneos, por más que la traten de ignorar y ser los peores tíos de la historia — me protesta la tonta esta para irse dando pisotones al suelo de mármol.
Me pone de mal humor su comentario. Como si yo fuese una mala persona por no querer relacionarme con la bebé que fue concebida por una infidelidad hacia mí. Del mal humor subo las escaleras y veo a las afueras de la oficina de mi papá al empleado de más temprano.
—Todavía no te puede atender… — se excusa este.
—¿Con quién está reunido? — no me tiene que responder, escucho gritos desde adentro y reconozco la voz — ¿Con América? ¿Con ella es que está teniendo la supuesta reunión?
Él da un gesto de rendido, explica que esta clase de peleas están siendo más comunes, y que sólo reciben regaños al interrumpirlas. Le pido que se marche, que entraré e interrumpiré bajo mi propio riesgo. Este lo acepta. Poso mi mano en el asa de la puerta.
—¿Crees que me agrada seguir casado contigo cuando tienes un amante de tal calibre como ese? — pelea Sergio.

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