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Un contrato inesperado con mi jefe romance Capítulo 167

En medio de mis lágrimas todavía no puedo aceptarlo, me rehusó a hacerlo. Conocer sobre las acusaciones de Luciano, ha roto algo dentro de mí.

—Somos una empresa pequeña de bienes raíces. Una aburrida y tradicional empresa de bienes raíces con gente común trabajando en ella. No somos delincuentes, Luciano — aseguro.

—La mayoría del personal asalariado, no. De los gerentes para arriba, muchos están rozando los límites de la legalidad, otros como tu padre, los están rebasando — explica él.

—¿El señor Dominic lo sabía? ¿Lo que hacían? — pregunto destrozada.

—Algunos eran capaces de ver que los números no daban. Actuaban como ciegos mientras hubiese dinero. De tantos crímenes existentes en el mundo corporativo, hay que caer muy bajo para llegar a uno como el tráfico humano. Sabemos de una pelea que tuvo él con Sergio antes de su fallecimiento, puede que se haya dado cuenta muy tarde de la verdad.

—¿Sabemos? ¿Plural? ¿Quiénes saben? ¿Para quién trabajas?

—Específicamente no te lo puedo responder, pero de haber buenos y malos, yo estaría de parte de los buenos en esta disputa.

Por mucho tiempo llegué a creer que el involucrado en negocios sucios era Luciano Brown. El hombre poderoso que vino a comprar Belmonte Raíces y ejercer sus órdenes en esta, él que vino a interrumpir nuestra preciada calma y monotonía con sus secretos. Ahora resulta que, es al contrario, que ¿él es el bueno?

—¿Si estás de parte de los “buenos” por qué compraste las acciones de la empresa? De la empresa fraudulenta que somos — exijo saber — Esto va más allá de una aventura corporativa, de la venganza a América y de… Me mentiste. Todo este tiempo me has estado mintiendo.

—He sido más honesto contigo que con cualquier otra persona, Marianne — habla contrariado.

—¿Lo has sido? Porque a este nivel la versión que más me resuena es que siempre tuviste cómo meta exponer a Belmonte Raíces, destruirla para hacer sufrir a América y a mí usarme como una herramienta más para ello. Lo cual sabía que lo era, no me malentiendas, pero enterarme de que he trabajado para una empresa que sirve de tapadera para la comercialización de humanos, me tiene mal.

Luciano frota sus manos entre sí. Preparándose para hablar.

—La organización que queremos desmantelar es más grande de lo que puedes llegar a imaginar. Son años de trabajo conjunto con múltiples equipos, nacionales, internacionales.

¿Equipos nacionales e internacionales? ¿Está de parte de los “buenos”? La broma de Selena me resuena en los oídos. Es complicado procesarlo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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