—Los altos directivos y accionistas saben en mayor o menor grado lo que está pasando. ¿Eso incluye a Andrew he de imaginar?
—Esa es una pregunta muy fácil para alguien inteligente como tú.
—Ya que tomaré eso como un obvio sí, ¿Amanda lo sabe? ¿Está involucrada en esto?
—Es complicado de saber. Por lo momentos ella no está siendo investigada, ni figura en los involucrados directos. No más de lo que tú lo haces.
Sobo mi frente del estrés que estoy experimentando. Mis dedos se pasan a mi mejilla, y es aquí donde toco por accidente la esquina de mi boca. Me lastimo por la intensidad de mi toque, y porque recuerdo que me dieron un derechazo allí mismo.
—Ten cuidado. No toques tu rostro. La piel sanará pronto si no la maltratas — aconseja Luciano quitándome la mano de la cara.
Lo hace con tal cuidado y suavidad, que mis emociones me traicionan. Esta vez dejo que tome mi mano, y que el contacto continúe.
—No acepté esas acciones, no he firmado sin precaución documentos laborales desde tu advertencia. ¿Por qué le estabas pidiendo a tu compañera que borrase las evidencias a mi nombre?
—Puede que te imputen algunos cargos por tu labor en New Century. Cómplice, uso de información privilegiada. No es ningún cargo particularmente grave. Pero necesito que estés limpia para cuando finalice eso. Así podrás iniciar de cero en el extranjero y-
—¿Extranjero?
—La cuenta regresiva para que Belmonte Raíces caiga, ha iniciado. Será ella, y otras empresas similares. Después vendrá SMB y finalmente los Kosnikov. Te quiero fuera del país cuando eso.
Mi boca se abre de la sorpresa ante el plan de Luciano. Un plan en el que no tuve ni voz, ni voto.
—¿Fuera con quién o para qué? — digo confundida. Lo pienso — ¿Quieres que nos vayamos juntos?
Aún con las mentiras de por medio, y con tanta locura de por medio, mi corazón está palpitando con fuerza por lo que creo me está pidiendo. La protección que Luciano ejerce sobre mí, y que haya llegado a tal extremo para resguardarme, no se me olvida. ¿Esto es más que sexo verdad? ¿Esto es más para él? Tiene que serlo.
—Eres fuerte. Estás acostumbrada a empezar de cero, tú sola. Podrás hacerlo — asegura. Veo su cuello sumamente tenso.
Sus palabras me caen muy mal. Rompo el contacto que tengo con él. Lo detesto en este momento.
—Yo no hice nada malo. No herí a nadie. No me beneficié monetariamente de ninguna actividad ilegal. No voy a huir como una prófuga de mi país cuando soy inocente — afirmo.

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