Entrar Via

Un contrato inesperado con mi jefe romance Capítulo 170

Si debía decir algo bueno de mi prisión actual, eso es que sirven comida deliciosa. Estoy degustando de un buen almuerzo, es cordero con puré de patatas. Habían pasado más de 24 horas desde mi llegada a esta habitación. ¿Cómo lo sabía? Una enfermera se apiadó de mí y me trajo un reloj de mesa.

Así que, estoy picando la carne con mis cubiertos en la paciencia que he decidido mostrar después de mi negociación con Julia. Era cuestión de tiempo para que mi flamante esposo apareciera.

Tal cual lo sospeché, veo la puerta abrirse con un gran ramo de rosas blancas asomándose. Lo carga el susodicho. Luciano que viene con estas, un bolso guindado del brazo y una sonrisa tímida.

—¿Estás mejor? — pregunta.

Le dedico una mirada fatal, y sigo comiendo. No dejaría que arruinase mi comida. Él suspira.

—Verte comer con ese apetito me da un buen indicio de tu salud. No la forma en la que me estás mirando…

—¿Mirándote cómo? ¿Con el desprecio merecido por haberme dejado atrapada en este sitio? Espero que tengas la decencia mínima de entregarme mi celular — le respondo.

—Está aquí. Con algunos cambios de ropa — pone las flores y el bolso en una mesa cercana.

Dejo de usar mis cubiertos, limpio mi boca con la servilleta.

—Necesitaré de uno solo. El que usaré para salir de esta clínica, hoy — afirmo.

El cambio de expresión de Luciano es inmediato. Pasa a la molestia.

—No hay necesidad de que salgas de este sitio seguro. ¿Para qué? ¿Te crees de titanio, Marianne?

—Sé que estoy hecha de carne y hueso, pero no esperarás que me quedé de brazos cruzados viendo cómo la empresa para la que he trabajado durante toda mi vida se desmorona. Tampoco cómo los que nos han utilizado como tapadera se salgan con la suya — argumento.

—¿Qué dices? — menciona confundido.

—Llegué a un acuerdo con Julia. Conseguiré una confesión de Sergio.

La primera reacción de Luciano es la risa burlona. Con el pasar de los segundos, más se va riendo.

—Sergio preferirá colgarse del techo de su oficina que admitir que su éxito profesional se basó en los recursos facilitados por traficantes humanos — asegura — Su orgullo nunca se lo permitiría.

—Haré que se olvidé de su orgullo. Igualmente lo debe tener debilitado con la muerte de Dominic. Tal vez mi padre contaba con que metieran preso a su amigo, no que lo matasen. Al igual que conmigo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Un contrato inesperado con mi jefe